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6/2/10

Gracias

Y el momento llega cuando menos te lo esperas, cuando recibes algo con mucho valor. Mi caso: recibir una carta con todo el amor posible depositada en ella. Mi madre me la escribió cuando yo nací, cuando empecé mi cuento en este mundo. Lo cierto es que me hizo emocionar y arrepentirme de distintas cosas o hechos. Pero por eso, me gustaría escribir aquí, públicamente lo que yo les quiero decir a ellos. Y lógicamente, no voy a poner la carta que ellos me escribieron a mí por cuestiones personales.

Gracias. Las únicas palabras que tengo para expresar todo lo que habéis hecho por mí todos estos años son esas: Gracias. Gracias de corazón. Veo que ser padre y madre no es tan fácil como muchos creen. Y eso quizás no lo he sabido valorar en determinadas situaciones. Pero no es por eso que os deje de querer más o menos, es sólo que al ser como soy, mis sentimientos quedan guardados para ocasiones especiales, como ésta.

Os quiero pedir perdón. Perdón por las cosas incorrectas que he hecho, por rechazaros en algún momento, por ser tan cabezón y no poder ver que lo que estáis haciendo es todo por mi bien. Pero yo lo sé, sé que es por mi bien y que lo intentáis hacer todo por mí y para que pueda llevar una buena vida.

Pero no es momento para deciros gracias o para pediros perdón, sino que es momento para pediros que sigáis siendo igual que siempre, igual que estos 15 años de vida. Me habéis arropado, me habéis cuidado, habéis hecho todo lo correcto para mí. Y no sé cómo agradeceros todo esos actos, ese amor incondicional que me dais y que no sé cómo devolveros. Supongo que sólo puedo hacerlo con pequeños detalles, como éste o con cualquier otro.

Como buen adolescente que soy, tengo mis altibajos con vosotros. Por cuestiones académicas o, simplemente, agobio. Pero creo que éste sí es el momento para pediros perdón, no como hace dos párrafos. Perdón por todo en general, vaya. No sé si he sabido ser un buen hijo, pero al menos, intentaré que eso mejore. Por mí, y sobretodo, por vosotros.

Me despido aquí, pero para ir a daros un abrazo bien fuerte, con todo mi amor que tengo depositado hacia vosotros.

-Os quiero y os voy a querer siempre.

16/9/09

Arranque

Mi madre siempre me dice que como le de el arranque, va a poner patas arriba mi habitación y cambiarla de arriba abajo. Por suerte, aún no lo ha hecho. Y es que mi habitación suele ser una chapuza, ya que no es muy grande y hay muchas cosas. Demasiadas. Y soy vago, con eso se dice absolutamente todo.

Suelo tener las estanterías a reventar (es la única zona de la habitación que NUNCA he ordenado), los cajones lleno de cosas y por el escritorio, todo de cosas encima las otras. Y a todo eso, una pocilga de arriba abajo. Mi habitación es todo un misterio, ya que cuando la ordeno me encuentro un poco de todo. Siempre me encuentro condones sueltos, y no sé de dónde salen. Me encuentro exámenes de hace muchos años, papeles y sobretodo, polvo, el que siempre te sigue.

Pero siempre sigue siendo un auténtico coñazo. Y siempre lo será, y siempre lo seráaa...Y la puta al río. Acabas todo sudado con dolor de espalda de tanto agacharte y con ganas de que la habitación se arregle ella sola de por sí. Pero como ya he dicho, soy un vago, y vago seré.

19/7/09

Grabarle un CD a mi madre

Hay una cosa que mucha gente odia en el mundo, y esa cosa es verte obligado a bajarle canciones a tu madre (y no dos o tres, si no unas quince) y luego grabárselas en un CD. Yo odio que toquen mi ordenador, ya que si lo hace mi madre, padre o hermana, la cosa siempre acaba en desastre. Pero aún más odio cuando llegan las vacaciones y nos vamos a algún sitio en coche, ahí es cuando intervienen las canciones.

En éste caso, iremos a Asturias (con ésta, ya son más de cinco veces que lo he dicho), e iremos en coche, unas ocho horas. Por eso, mi madre quiere que le grabe canciones para poder escucharlas durante el trayecto. Me parece muy bien, pero es que con las canciones me la lía, me la lía mucho.

Primero que algunas no sabe de quién son, y las canciones pueden llamarse igual pero ser de un grupo/cantante diferente. Luego viene cuando la escucha y dice que eso no era, ya me ves buscando otra y otra. Después, una de las cosas que más odio, es cuando una canción se graba mal. Pero ojo, se corta a 3 segundos de que finalice la canción, así que no se pierde nada. Pues sí se pierde según ella, se pierde tanto que me la hace buscar de nuevo y bajarme la correcta.

Otra de las muchas cosas que joden, es que te diga que le grabes un CD dos días antes del viaje (por suerte, este año no ha sucedido, pero si sucedió el año pasado). Así que con unas ansias encima, intentando que todo quede bien, que ninguna salga cortada, que se oiga bien, grabo el disco, pero...adiós muy buenas. En más de una ocasión (cuando tenía el otro disco duro del PC, que iba mal) el ordenador se apagaba en el momento más inoportuno. Una vez recuerdo que salí a la calle para relajarme, todo un show.

En fin, termino ya que tengo sueño y necesito ir a la trona. Pero antes, vamos a bajarle una canción a mi madre, alguna del Chivi, para que se culturice, más que nada.

1/6/09

Mejor no acercarse

Ya llevo años queriéndolo contar, pero nunca me digné a hacerlo. Creo que ya es hora que lo haga, y más aún con lo que sucedió ayer.

Sábado, día 31 de mayo, hicimos una salida de estas familiares que solemos hacer. Y sí, no me gustan en absoluto, ¿nunca estaremos un fin de semana entero en casa? El caso es que nos fuimos a Castellar de N'hug, un pueblo muy bonito y tranquilo con unas fuentes bastante impresionantes.

Al llegar allí, subimos por un camino donde se podían ver las fuentes. Hacía bastante frío, y eso que normalmente hace calor, pero seguro que era por joder. Iba con manga corta. A joderse. Al llegar arriba del todo, miramos un poco lo que venía siendo el pueblo, y tampoco nos encontramos nada del otro mundo.

Entramos a un restaurante donde habíamos reservado mesa desde el viernes, y nos dijeron que nos debíamos esperar más de media hora hasta que la gente vaciara las mesas. Al lado nuestro, estaban unos señores que no dejaban de quejarse, diciendo que llevaban más de diez minutos esperando (yo más de media hora, recuerdo). Al llamarnos a nosotros por el apellido de mi madre, los incívicos (a partir de ahora les llamaré así), respondieron con un "sí, nosotros" y se fueron a la mesa. Nosotros nos sentimos indignados y fuimos hacia la camarera y ellos. "Somos nosotros, así que os esperáis vuestro turno. Que ya sois mayores como para actuar de una forma" fueron las palabras de mi madre.

Ganamos nosotros la partida, y ellos se tuvieron que esperar unos minutos más para sentarse. Luego de un rato, mi madre con la ira en las venas, probó suerte de su gafería. Y la verdad es que yo vengo a hablar de esto, de la gafancia de mi madre. De ese poder que tiene que puede provocar una guerra nuclear cuando le apetezca.

Después de que los incívicos acabasen de comer, mi madre dijo: "Ahora les cogerá un dolor de barriga, la comida les sentará muy mal, y cada dos por tres tendrán que ir al lavabo a cagar". Y si estáis pensando lo que estáis pensando y lo que creo yo, acertáis. Minutos después, uno a uno fueron yendo al lavabo y cada uno tardaba más de veinte minutos. Pero no fueron sólo una vez, sino que numerosas veces, y cuando salían del baño, se les veía sudor en la frente y una cara muy pálida. Así que saqué a la conclusión una cosa: mejor no me acerco a mi madre.

Ya volvimos a casa y todo quedó como una anécdota, como una casualidad. Pero yo ya me he cansado de las casualidades de mi madre. Es bruja, no sé, es algo.

30/5/09

Yogur caducado

Y hablo en singular para no hacerlo en plural. Sigo extrañado de que no me haya sucedido nada y que mi barriga siga intacta. Ya os podréis imaginar que comí algo caducado, y pido gracias de que solo fuera un simple yogur azucarado.

El otro día después de cenar, me venía de gusto un yogur. Fui a la cocina, abrí la nevera y me quedé unos segundos mirándola. Lo hago normalmente, ya que siempre hay variedad de lácteos y nunca sé cuál escoger. Pero finalmente, me decanté por el natural azucarado (te resuelve la vida, sí, nena, no hace falta ir al armario, abrirlo, sacar el azúcar, ir al cajón, sacar la cuchara, meterlo en el pote del azúcar, sacarla y de ahí meter el azúcar dentro el yogur... lo mejor para un vago como yo).

Me fui a mi habitación me senté en la silla que es uno de los objetos más cómodos que hay en mi casa, y me comí el yogur. No lo notaba como siempre, tenía un gusto algo rancio y era más líquido de lo normal. Pero no me extrañó, y seguí comiendo. Al terminármelo, lo tiré a la basura. Cuando volví a mi habitación, encontré el sobrecito que tapaba el yogur. Tuve un pálpito y miré la fecha de caducidad. Diez de mayo. No sabía ni que día estaba y lo miré. Era día veintinueve, así que me cague en todo lo que se meneaba.

Fui corriendo y le pedí explicaciones a mi madre, la cual me respondió con un: "Bueno, tíralo, no te lo comas". Pero ya era tarde, demasiado tarde. Ya estaba pululando por mi barriga.

Al final no ha sucedido nada, ya ves tu. El problema es que jode mucho comerse un yogur caducado y no darte ni cuenta. Y lo peor, ¿qué coño hacía un yogur diecinueve días allí? Lo más seguro es que quieran que muera de intoxicación (mis huevos).

1/3/09

Dos nuevos inquilinos

Desde siempre que me han gustado los animales, todo tipo de animales. He sido un enamorado de ellos, sobretodo de los mamíferos, y puedo recordar fácilmente, que quería ser veterinario (a los siete años más o menos). También, desde siempre he tenido animales domésticos en casa.

El primero, fue un perro llamado Jacki. Lo compraron mis padres y yo aún no había nacido. Murió con quince años, ya estaba muy viejo (mierda, yo de aquí poco también tendré quince, yuyu...), tenía ataques de epilepsia y siempre estaba con algún catarro más que otro. Luego tuve un montón de peces. No sabría decir cuántos porque la verdad es que había una barbaridad.

Y se murieron. Uno a uno. Yo pensaba que se morían porque ya hacía mucho que los tenía, pero resultó que no, que uno de ellos, uno negro bastante grandullón, se los comía. Ya decía yo que de un día para otro me faltaban... Mi padre lo tiró por el lavabo, y allí se acabó todo.

Luego compramos un conejo, conejo que aún tengo. Ya tiene cinco años, y se supone que es de raza "enano", cosa que de enano no tiene nada, porque el cabrón es gigantesco, se puede confundir con una liebre (no tanto, pero si es grande). Es de color blanco y tiene manchas marrones, y nunca ha sido muy sociable.

Bueno, a lo que voy es que hoy mis padres han comprado peces. Concretamente dos peces. Y dios, estoy seguro que se van a comer mutuamente. El caso es que han comprado una mini pecera para ellos, le han puesto arena azul, y una cosa rara el medio, como una planta, una figura. Y es que ya somos siete en ésta familia (cuatro humanos), y seguro que pronto habrá más, a no ser, que nos comamos mutuamente...

Oh no, el pez negro vuelve a la carga...

15/2/09

Agua Fría

No sé por que escribo este post, ni sé las tonterías que me pueden pasar por la cabeza para hacerlo, pero mira, soy así, y es algo curioso. Se trata de que el calentador se apague mientras estés duchándote, y el agua que cae, esté completamente HELADA. Es una situación muy incómoda. Tener la cabeza enjabonada y que tal temperatura te reduzca los músculos (y cojones, porque no), te ves obligado a apagarla.

Llamas a tu madre desde la ducha (o cualquier persona que esté en casa), y después de seis intentos para que te oiga, te oye. Viene con una mala leche y te dice: ¿Qué pasa? y tu le respondes: Se ha apagado el calentador. Ella va a ver si es verdad, mientras que tu te mueres de frío y maldices todo lo que te viene a la cabeza.Minutos después, tu ya estás para aclararte la cabeza aunque sea con el agua fría, y llega tu madre y te dice: Ya está encendido, ya puedes seguir duchándote. Le das las gracias, y te sigues duchando.


Al principio, siempre tarda unos dos o tres minutos en volver a ser caliente, dos minutos que se te hacen bastante eternos. Te aclaras la cabeza, y al fin te quedas a gusto ya que actos seguidos, el jabón empezaba a penetrar por tus ojos. Ya estás aclarándote, pero vuelve a suceder. Vuelve a salir fría y metes un grito. Los cojones u otras partes se te vuelven a encoger. Con los ojos rojos sin ver una mierda, vuelves a llamar a tu madre, al quinto intento otra vez, viene y te dice: ¿Se puede saber que sucede ahora? y tu le dices: Vuelve a salir fría, enciende el calentador, pero enciéndelo bien.


Actos seguidos tu madre va a ver que sucede, vuelve y te dice: Ya está, ahora, no molestes. Joder, yo no pretendo molestar mujer, sólo es que hay un problema, me estoy quedando sin ojos y creo que eso no es bueno. Al final consigues aclararte completamente, sales de la ducha, te secas, te pones el pijama, y te vas a tu habitación. Ya has salido de "un mal trangol" como se diría en catalán, ahora, ya puedes dormir tranquilo.

10/2/09

El regreso: Visitas inoportunas II

Ha vuelto mi peor pesadilla, y estoy seguro que ha sido culpa de mi entrenador, que me dijo que vigilara con ella. Fue una mala señal escuchar esas palabras, debería haberme tapado las orejas, pero ya es tarde y no puedo hacer nada al respecto. Hoy, martes, día diez, sobre las cinco de la tarde, salía del colegio, y con unos amigos, me dirigía hacía mi casa. Como siempre, hoy era un día aburrido, e iba a mi casa con la certeza de que no sucedería nada (ya sabéis, merendar-ver la tele-hacer deberes-paja-interné-paja-ver la tele-paja-cenar-paja-paja-paja...que no hombre, que es un farol), y me he encontrado con alguien, cuya persona que vosotros ya sabéis quién es: La señora Paquita.

Ha dado un medio-grito cuando me ha visto, y me ha dado dos besos tan fuertes, que tengo serias dudas si mis mejillas siguen en su sitio. Me ha empezado a contar que estos días no ha podido venir porque ha estado muy ocupada (se supone que hace jerseys, trajes, sombreros...etc), y que estaba muy triste porque quería vernos (la hemos liado parda). La señora, había traído un disfraz para mi hermana de carnaval. Un disfraz hecho a mano por ella. Se supone que el disfraz se trata de la reina del mar. En ese momento, cuando ha sacado el disfraz y se proponía probárselo a mi hermana, he aprovechado y he puesto la típica excusa: tengo deberes. Acto seguido, me he ido a mi habitación.

He estado haciendo Biología, y me he mirado algo de Francés que tengo examen, y además, el día 22 de marzo (creo), me voy a Futuroscope con el colegio cuatro días. Ha pasado una hora y algo (también he perdido un poco el tiempo, quedándome embobado, o simplemente leyendo blogs, con objetivo de que la señora se fuera), y cuando he salido de mi habitación, aún estaba allí, probándole y haciéndole fotos a mi hermana. Me he quedado con una cara de besugo al ver tal imagen, pero no he podido hacer nada y la señora me ha invitado a sentarme en el sofá (como si fuera su casa). Yo he cedido, pobre señora, ¿no? que es mayor (mis cojones).

Luego de otro buen rato (no tanto como la última vez), me ha empezado a contar otra de sus historias. Se trata de cuando ella era pequeña, con nueve años, iba sola por la calle (para ir y volver del colegio). Un día nublado, estaba yendo hacía su casa, cuando se encontró con dos señores de unos cuarenta años. Esos dos, le enseñaron una foto de una chica con el torso desnudo, y le dijeron si quería hacerse ella una foto así (uuuh pederastas, pederastas). Ella negó con la cabeza, y salió corriendo de allí. Nunca se ha vuelto a saber nada sobre los dos penes de esos señores...ejem, bueno, otra anécdota (o leyenda urbana, como diría Patricil) más.

Después de contar todo lo que tenía que contar, nos ha dicho a mi madre y a mí, que ya era hora de irse (¡hace dos horas ya era la hora de irse!), y nos hemos despedido de ella con una sonrisa en la cara. Luego, mi madre y yo, nos hemos mirado, y hemos hecho un suspiro de alivio. Al fin, al fin me la puedo cascar tranquilo podré estar tranquilo.

2/2/09

Característica maternal

Una característica muy común en todas las madres. Cuando vas al colegio, y por mala suerte coges gripe u otra enfermedad, lo normal es no ir al colegio y estar unos cuantos días en tu casa reposando. Cuando ya te has curado y falta un día para volver a los estudios, tu madre te pregunta más de veinte veces al día: ¿Has preguntado ya los deberes? Y tu le respondes las veinte: No, pero ahora lo haré.

Tu madre se pasa el día enganchada a tu culo pidiéndote casi de rodillas que preguntes si han puesto deberes, si hay examen, si han dado alguna cosa que tu no tienes...etc. A eso le llamo yo una de las muchas características maternales. Pues claro, llega un momento que te cansas, porque tu ya ibas con la mentalidad de preguntarle a alguien de tu clase (si es el típico empollón mejor. NO preguntes jamás a ningún cani, es suicidio), y tu madre te interrumpe y se adelanta.


Lo peor llega cuando tú, con la cabeza ya echando humo, le preguntas a alguien, y ese alguien te responde con un "Nada". Ahora es cuando te entran ganas de asesinar, de cometer un atentado en casa de ese alguien, de arrancarle la cabeza con un mordisco, de violar a sus padres...y tu madre llega detrás y te dice: ¿Cómo qué nada? Algo debes tener, ¿no? ¿eh? ¿eh? Porque claro, es imposible que no te hayan puesto nada.


SÍ es posible, a ver, hay ocasiones que los profesores se pasan las clases por el culo. Por lo menos algunos de mi colegio. Luego también hay la opción de que te digan: Buf, hay muchos, tantos que ni me acuerdo. Aquí te entran ganas de irte a dormir y no despertar. Y cuando se lo dices a tu madre dice: ¿Qué? Pues pregúntalo a alguien responsable, que se apunte todo, que sea muy estudioso, venga, hazlo, estás tardando. Claro, aquí tu ya estás hasta los mismísimos, porque sabrás que preguntes a quién se lo preguntes, te dirá exactamente lo mismo.


Y la última opción que se te puede presentar, es cuando tú, otra vez con la cabeza echando humo, vas y le preguntas, y te responden: No sé, no me los apunto. Matar, matar, matar, matar. Se lo dices a tu madre, y te responde: ¿Y qué? ¿No tienes más amigos? ¿Todos son tontos, o qué? Y claro, esto ya no lo permites, te vas a tu habitación, cierras la puerta con candado, y te sientas abajo de tu escritorio con la mirada perdida, pidiendo a algún ser supremo que provoque un terremoto y que todo el mundo se muera. Fíjate, lo que llegan ha hacer las madres que se preocupan por sus hijos, eh.

Cacao

Supongo que no soy el único que le incomoda ponerse pinta labios de cacao cuando tienes los labios algo secos, ¿no? Bueno, pues a mi especialmente no me gusta nada. Yo tengo la piel algo sensible, y en algunas ocasiones los labios se me pueden cortar (con el frío, algo que le pasa a todo el mundo). Entonces, es cuando el pinta labios de cacao, entra en acción para tocarme los huevos un buen rato. Es pringoso. Te lo pones, y luego los labios se te enganchan (por lo menos el que uso yo, y no es que me ponga mucho. Bueno en realidad hace tiempo que no lo uso).

Soy el todopoderoso señor cacao

Lo peor sucede cuando te vas de viaje, y tu madre tiene una idea de bombero. Se lleva el pinta labios dentro el bolso o la maleta. Error. Vas tan tranquilo en coche, con un calor insoportable, y por suerte tu padre pone el aire. Pero ese aire frío NO toca para nada el pinta labios. Tu madre saca el pinta labios de la bolsa, y tu hermana le pide gritando que se lo de. Tu madre se lo da, tu hermana lo abre, y en un movimiento tan rápido como la luz, te lo pone a ti sin que te enteres, y mucha cantidad. Sí, parecía que estuviera bañándome con miel, asqueroso.

Y ahora es cuando pienso, ¿esto tiene fecha de caducidad? es que el que tengo yo, no lo pone por ningún lado, y claro, tengo mis dudas. Además, en vez de estar blanco, está de un color entre rojo y morado. ¿Pero que cojones? Si es que no se puede comprar nada fiable.

30/1/09

Visitas inoportunas

Yo no le echo nada en cara a la pobre señora que ha venido hoy a mi casa, pero es que a sido muy inoportuna. Me explico. Como ya bien sabéis, ya que lo he explicado en numerosas ocasiones, estoy con la gripe. Vale, pues, hoy a las siete de la tarde, estaba yo tranquilo como siempre, mocándome como últimamente, y pican al interfono. En ese momento, en mi cabeza han pasado mil insultos algo picantes para mencionarlos aquí.

Le pregunto a mi madre que quién era (ya que acababa de abrirle), y ella me responde: la señora Paquita. Tócate los huevos. La señora Paquita (suena a película porno), es una señora de 3º edad, que se enrolla como una persiana, y si te empieza diciendo algo ella, no hay nadie que consiga hacerle callar. A ver, que yo no le guardo ningún rencor, eh, que en verdad es una gran persona, pero parece que mi casa sea la suya.
Estoy escribiendo este post de ella por una razón: se acaba de ir hace tres minutos. Dos horas hablando continuamente con mi madre y conmigo de entremedio, de temas algo aburridos, o básicamente de marujeo, cosa de la que se suele hablar bastante. Lo peor, es que la mujer, me ha pedido que le enseñara mi blog. Sí, no sé quién coño le habrá dicho que tengo blog (supongo que mi padre), y se ha estado riendo un buen rato con las tonterías que digo (la muy zorra cachonda me ha dado una colleja, no sé porque).

Luego la he acompañado al salón para que hablara con mi madre y me dejara en paz, pero ha sido una mala decisión. No sé como, he terminado sentado en el sofá, hablando con ellas dos, de temas que ahora mismo no recuerdo, ya que creo que mi conciencia se había ido a tomar por culo. Pero aún peores cosas estaban por venir. Yo tengo un conejo (conejo que ella no sabía que tenía), y por casualidades de la vida, lo ha visto. Ha empezado a contarme, que de pequeña, tenía conejos, gatos, gallinas, etc. Vamos, una granja. Una noche, su padre mató a un gato que no dejaba de dar por culo, y ese gato, fue su cena. Al terminar, el padre, muy cabrón que era, les dijo a sus hijas si estaba bueno el
conejo, y las hijas contestaron con un ¡Sí! lleno de satisfacción por la buena cena que se acababan de zampar.


Al cabo de unos minutos, el padre confesó que no era un conejo lo que se comieron, sino que era ese gato maloliente que tan poco apreciaban. Las hijas estuvieron vomitando durante un buen rato. Del padre, no se ha sabido nada más desde entonces...bueno, que después de estas historias para no dormir, la señora nos ha dicho que tenía más cosas que hacer. Supongo que será ir a otra casa. Se ha ido, y mis oídos han pedido gracias a Dios al destino. Espero que la señora Paquita, tarde en volver, tarde MUCHO.

31/12/08

Nochevieja

¡Dentro de nada... Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en nochevieja me siento... me siento... no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos yo.

El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix: Tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa, preparar las doce uvas... Y contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas:
- Una, dos, tres, cuatro... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis... Esta pocha ya la he contado... Una, dos... siete, ocho... ¡Joder, las doce menos veinte! ¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo! Y tu madre:

- ¿Queréis venir, que se enfrían las gambas?

Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa... ¡Y antes de las doce!; que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás desactivando una bomba.

- ¡Coño, las doce menos diez! ¡Mamá, no me da tiempo: hazme un sándwich con el cochinillo.

Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver la tele. Allí están Kira y Ramón García, explicando a toda España como funciona un reloj. Acojonados por si se equivocan.

- Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también.. serán las doce. ¡Coño, como todas las noches!
- Y entonces bajará la bola y... luego vienen los cuartos, ¡no vayan a empezar a comerse las uvas, ¿eh?

Vamos a ver: ¿por qué nos explican mil veces que nos comamos las uvas en los cuartos y nadie nos explica por qué coño tiene que bajar una bola? ¿Qué clase de reloj es ése? Cuando por fin llegan las doce, en toda España se oye lo mismo:
Cla, cla, cla, cla... (es la bola)cla, cla, cla... Din-don...

- ¡Ah no, que son los cuartos!
Din-don...
- ¡Escupid que son los cuartos!
Din-don...
- Pfbbbbbbbb... ¿qué son qué?
Din-don...
- Los cuartos...
Ton...
- ¡Ahora, ahora!
Ton...
- ¡Una!
- ¡Que no, que vamos por la segunda!
Ton....
- Pues me meto dos...
Ton...
- Seis...
- ¿Cómo que seis?
Ton...
- A mí ya no me caben más, ¿eh?
Ton.
-¡Eh!, ¡deja mis uvas, cabrón!
Ton...
- ¡Es que se me ha caído una al suelo!
Ton...
- Bgrfds...
Ton....
- Bggggdffffff...
Ton...
- A mí ya no me quedan...
Ton...
- Bgggggdffffff....
- ¡Pues a mí me sobran cuatro!
Ton...
- Bfgggggggg, grounfffffff...
.
Y cuando acaban, toda la familia con la boca llena de babas, a darse besos:
-Feliz año, eeeeeeeeeh, felicidades, grfdddfd...
Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing!
- ¡Pero coño! ¿Ya están llamando? ¿No se pueden esperar?
- Pues a mí todavía me sobran dos...
- ¡Champán, que alguien abra el Champán!

Pero, bueno, ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así? Pero como es Nochevieja... tienes la obligación de divertirte. Así que después te vas a un fiestorro a un sitio en el que, si caben mil personas, el dueño ha decidido meter a cinco mil doscientas. ¡Muy bien! ¡Cuatro mil doscientas más de las que caben! ¡Quédate en la calle si te apetece, con la pelona que está cayendo!

Así que entras. Lo bueno que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar cualquier cosa. A mí el año pasado me ocurrió de todo. Yo estaba tan tranquilo,tomándome una coca cola, cuando de repente un tío me cogió por detrás y me dijo:
- ¡¡¡¡COOOOOOOOONGAAAAA!!!!!

Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar... ¡Eso te lo hace un tío en el autobús y le partes la cara! ¡Pero como es Nochevieja... ! ¡Pues hala! Y de repente te das la vuelta y llevas cien personas enganchadas a tu culo. ¡A ver como escapas de ésta! Porque una conga es como una secta: entrar es muy fácil pero salir es muy jodido. Porque en el garito hay como doce congas girando a toda pastilla... Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga....por mi derecha, cuando, de pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante conducida por un gordo con casco de vikingo. Yo le iba a hacer ráfagas, pero como las congas no llevan ni luces ni nada... pues, para evitar la colisión, di un giro brusco a la derecha... ¡Y metragué entera una columna de espejitos! ¡Siniestro total! Doce heridos leves y una columna de espejitos destrozada. Y yo, con una ceja abierta tirado en el suelo pensaba: cagao! Y en ésas, me desmayé.

Al despertar estaba en la sala de urgencias, rodeado por todos los de mi conga. Algunos todavía no se habían esenganchado; habían venido corriendo detrás de la ambulancia. Bueno, las urgencias en Nochevieja, hay que vivirlas. Si en la sala caben cincuenta personas, el dueño ha metido a ciento cincuenta... Como el de la discoteca. Y como allí también es Nochevieja, el camillero lleva un gorrito de moro, la enfermera un collar de hawaiana y el que te cose la ceja unos dientes de Drácula, ¡que te da una confianza... ! El tío te dice:
- ¿Qué ha sido? ¿Con una moto?
- No, con una conga.
- ¡Ay!, si es que van como locos con las congas...

Cuando salí de allí me quería ir a mi casa, pero como era Nochevieja, acabé a las ocho de la mañana con la ceja grapada en un bareto...
- Oiga, póngame un chocolate con churros.
- Pues sólo nos queda Nesquick y algunos dónuses... Es que los últimos churros se los han tomado los de una conga, ¡traían un cachondeo...! Había un gordo que llevaba un casco de vikingo... ¡No le digo más!

Y es lo que yo le digo a mis amigos: si no disfrutas en Nochevieja, ¿Cuándo vas a disfrutar?

Así que ale:
¡¡FELIZ AÑO 2009!!

26/12/08

St.Esteve

Yo: Oye, que es St. Esteve, ¿no se comen canelones?
Madre: No, hoy pollo.
Yo: Pero si es tradición.
Madre: Calla, he dicho que hoy se come pollo.

-Y pollo se comió
 
 
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