¿Alguna vez pensaste que esto fuera
realidad?

30/1/09

Visitas inoportunas

Yo no le echo nada en cara a la pobre señora que ha venido hoy a mi casa, pero es que a sido muy inoportuna. Me explico. Como ya bien sabéis, ya que lo he explicado en numerosas ocasiones, estoy con la gripe. Vale, pues, hoy a las siete de la tarde, estaba yo tranquilo como siempre, mocándome como últimamente, y pican al interfono. En ese momento, en mi cabeza han pasado mil insultos algo picantes para mencionarlos aquí.

Le pregunto a mi madre que quién era (ya que acababa de abrirle), y ella me responde: la señora Paquita. Tócate los huevos. La señora Paquita (suena a película porno), es una señora de 3º edad, que se enrolla como una persiana, y si te empieza diciendo algo ella, no hay nadie que consiga hacerle callar. A ver, que yo no le guardo ningún rencor, eh, que en verdad es una gran persona, pero parece que mi casa sea la suya.
Estoy escribiendo este post de ella por una razón: se acaba de ir hace tres minutos. Dos horas hablando continuamente con mi madre y conmigo de entremedio, de temas algo aburridos, o básicamente de marujeo, cosa de la que se suele hablar bastante. Lo peor, es que la mujer, me ha pedido que le enseñara mi blog. Sí, no sé quién coño le habrá dicho que tengo blog (supongo que mi padre), y se ha estado riendo un buen rato con las tonterías que digo (la muy zorra cachonda me ha dado una colleja, no sé porque).

Luego la he acompañado al salón para que hablara con mi madre y me dejara en paz, pero ha sido una mala decisión. No sé como, he terminado sentado en el sofá, hablando con ellas dos, de temas que ahora mismo no recuerdo, ya que creo que mi conciencia se había ido a tomar por culo. Pero aún peores cosas estaban por venir. Yo tengo un conejo (conejo que ella no sabía que tenía), y por casualidades de la vida, lo ha visto. Ha empezado a contarme, que de pequeña, tenía conejos, gatos, gallinas, etc. Vamos, una granja. Una noche, su padre mató a un gato que no dejaba de dar por culo, y ese gato, fue su cena. Al terminar, el padre, muy cabrón que era, les dijo a sus hijas si estaba bueno el
conejo, y las hijas contestaron con un ¡Sí! lleno de satisfacción por la buena cena que se acababan de zampar.


Al cabo de unos minutos, el padre confesó que no era un conejo lo que se comieron, sino que era ese gato maloliente que tan poco apreciaban. Las hijas estuvieron vomitando durante un buen rato. Del padre, no se ha sabido nada más desde entonces...bueno, que después de estas historias para no dormir, la señora nos ha dicho que tenía más cosas que hacer. Supongo que será ir a otra casa. Se ha ido, y mis oídos han pedido gracias a Dios al destino. Espero que la señora Paquita, tarde en volver, tarde MUCHO.

7 Comentarios:

Anónimo dijo...

Supongo que eres consciente de que cuando vuelva a visitarte leerá este post y no podrás hacer nada para evitarlo xD.

laietta dijo...

Tranquilo yo tengo una vecina parecida a esta señora pero la mia se llama Manolita. Si si el nombre es gracioso, el nombre de la tipica maruja y lo es!
Quizás sabe de la existencia de tu blog porque se lo dijo tu padre y ella toda ilusionada se ha hecho un blog también pero con un nombre falso y lee todos los dias tu blog y te comenta, pero tu te piensas que es uno de tus inofensivos amigos recien conocidos por este blog.

Unknown dijo...

@alex: Lo sé, ya no hay marcha atrás...

@laietta: Me has dejado de piedra ante tu sabiduría.

Patricil dijo...

Eso anécdota es una leyenda urbana.

Unknown dijo...

@patricil: Yo diría que si, pero esa señora está mu loca.

Zith dijo...

Prometo que no vivo en tu ciudad (soy de Valladolid) y no soy tu vecina, que justo ha coincidido que he conocido tu blog hace poquito...

Unknown dijo...

@zith: Jaja, te creo, te creo.

 
 
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