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6/2/10

Gracias

Y el momento llega cuando menos te lo esperas, cuando recibes algo con mucho valor. Mi caso: recibir una carta con todo el amor posible depositada en ella. Mi madre me la escribió cuando yo nací, cuando empecé mi cuento en este mundo. Lo cierto es que me hizo emocionar y arrepentirme de distintas cosas o hechos. Pero por eso, me gustaría escribir aquí, públicamente lo que yo les quiero decir a ellos. Y lógicamente, no voy a poner la carta que ellos me escribieron a mí por cuestiones personales.

Gracias. Las únicas palabras que tengo para expresar todo lo que habéis hecho por mí todos estos años son esas: Gracias. Gracias de corazón. Veo que ser padre y madre no es tan fácil como muchos creen. Y eso quizás no lo he sabido valorar en determinadas situaciones. Pero no es por eso que os deje de querer más o menos, es sólo que al ser como soy, mis sentimientos quedan guardados para ocasiones especiales, como ésta.

Os quiero pedir perdón. Perdón por las cosas incorrectas que he hecho, por rechazaros en algún momento, por ser tan cabezón y no poder ver que lo que estáis haciendo es todo por mi bien. Pero yo lo sé, sé que es por mi bien y que lo intentáis hacer todo por mí y para que pueda llevar una buena vida.

Pero no es momento para deciros gracias o para pediros perdón, sino que es momento para pediros que sigáis siendo igual que siempre, igual que estos 15 años de vida. Me habéis arropado, me habéis cuidado, habéis hecho todo lo correcto para mí. Y no sé cómo agradeceros todo esos actos, ese amor incondicional que me dais y que no sé cómo devolveros. Supongo que sólo puedo hacerlo con pequeños detalles, como éste o con cualquier otro.

Como buen adolescente que soy, tengo mis altibajos con vosotros. Por cuestiones académicas o, simplemente, agobio. Pero creo que éste sí es el momento para pediros perdón, no como hace dos párrafos. Perdón por todo en general, vaya. No sé si he sabido ser un buen hijo, pero al menos, intentaré que eso mejore. Por mí, y sobretodo, por vosotros.

Me despido aquí, pero para ir a daros un abrazo bien fuerte, con todo mi amor que tengo depositado hacia vosotros.

-Os quiero y os voy a querer siempre.

28/6/09

Trípode

Padre: ¿Ya habéis visto ese señor que va por la calle totalmente desnudo, verdad?
Tío: Sí, y vaya salchichón tiene, aunque siempre se caerá hacia delante.
P: No creas, para mí que ya es un trípode.
-...y todo esto mientras comíamos.

1/6/09

Tirria

-Sólo deseo una cosa: que tengas un hijo y que salga como tú.


-Mi padre queriendo asesinar

18/5/09

Google es dios

-Padre: (mirando una cinta mía de cuando tenía unos 7 años, estaba haciendo tonterías) Mira, mira, ¡esto lo voy a colgar en el Guugle!
-Yo: Oye, que...
-P: ¡Y también en el
Guugle maps!
-Mucha sabiduría

16/5/09

El día en que mi ordenador me sacó de quicio

Seis años con ordenador el cual ya le tengo realmente mucho cariño. Aunque pese a todo, ha sido un ordenador que siempre me ha traído problemas, que nunca ha querido ser mi amigo ni tener la paz conmigo. No lo sé, no le debo caer bien. Pero el muy cabrón siempre tiene problemas, y si dura más años, tendrá aún más problemas. Aunque ya está todo previsto. Se lo daré a mi hermana y yo me compraré uno realmente mejor que este.

Pero teniendo aún problemas, en muchas ocasiones ha habido un causante de ello. Y es mi padre. A ver, que yo no le echo todas las culpas al pobre hombre, que hace todo lo que puede y se lo agradezco, pero que deje de tocar cosas que no sabe lo que son, por favor, si no sirve de nada, hombre, déjalo. Como ya dije, ya hace unas cuantas semanas, el disco duro se me jodió y tuve que llevarlo a arreglar. Una semana después fui a buscarlo.

Al encenderlo, todo iba bien, me instalé todo lo que necesitaba. Pero mi padre quiso poner un antivirus. El cual era del año 2006. Acto seguido, quiso actualizarlo pero no le dejaba. La seguridad era muy baja y no queríamos complicarnos la vida. Pero apareció un amigo de mi padre que le dio un disco con un programa llamado Windows Xp Titan Ultimátum. Y no me miréis así porque ya odio windows Xp. Porqué estoy hasta los mismísimos de tenerlo ya de hace tantos años. Quiero o pasarme a Ubuntu o comprarme directamente un Mac.

El caso es que ya todo programado, hubo un problema con la resolución de pantalla y todo se veía realmente grande. A lo crazy como diría un gran amigo mío. No podía cambiar la resolución, y es que faltaban los drivers de Nvidia. Ya instalados se reinició el equipo pero no hubo manera. Ya desde ayer y hoy, mi padre todo el día metido aquí. Sí, mi padre. Porque vale que yo no sea muy bueno para informático, pero, al menos, déjame intentarlo. ¡Que no soy de piedra, que soy de carne larga, dura y venosa!

Pero nada, ahora está todo más o menos normal, tirando para bastante grandullón. Yo lo tenía puesto pequeño y me han jodido, me han jodido muy bien. Me estoy quedando ciego por momentos y tengo los ojos como dos naranjas, como dos platos y como dos cojones.

8/3/09

Paternal

Padre: ¿Cuántos años me has dicho que haces?
Yo: Quince
Padre: Por el culo te la hinco

-Si supiera donde tengo la escopeta...

1/3/09

Dos nuevos inquilinos

Desde siempre que me han gustado los animales, todo tipo de animales. He sido un enamorado de ellos, sobretodo de los mamíferos, y puedo recordar fácilmente, que quería ser veterinario (a los siete años más o menos). También, desde siempre he tenido animales domésticos en casa.

El primero, fue un perro llamado Jacki. Lo compraron mis padres y yo aún no había nacido. Murió con quince años, ya estaba muy viejo (mierda, yo de aquí poco también tendré quince, yuyu...), tenía ataques de epilepsia y siempre estaba con algún catarro más que otro. Luego tuve un montón de peces. No sabría decir cuántos porque la verdad es que había una barbaridad.

Y se murieron. Uno a uno. Yo pensaba que se morían porque ya hacía mucho que los tenía, pero resultó que no, que uno de ellos, uno negro bastante grandullón, se los comía. Ya decía yo que de un día para otro me faltaban... Mi padre lo tiró por el lavabo, y allí se acabó todo.

Luego compramos un conejo, conejo que aún tengo. Ya tiene cinco años, y se supone que es de raza "enano", cosa que de enano no tiene nada, porque el cabrón es gigantesco, se puede confundir con una liebre (no tanto, pero si es grande). Es de color blanco y tiene manchas marrones, y nunca ha sido muy sociable.

Bueno, a lo que voy es que hoy mis padres han comprado peces. Concretamente dos peces. Y dios, estoy seguro que se van a comer mutuamente. El caso es que han comprado una mini pecera para ellos, le han puesto arena azul, y una cosa rara el medio, como una planta, una figura. Y es que ya somos siete en ésta familia (cuatro humanos), y seguro que pronto habrá más, a no ser, que nos comamos mutuamente...

Oh no, el pez negro vuelve a la carga...

26/2/09

Odio mi ascensor

¿Tienes dolor de rodillas? ¿No sabes por dónde vas? ¿Te diriges al colegio, sin ganas de nada, esperando a que pase todo rápido? ¡Tiene solución! Si quieres matar a un ascensor, ven a mi casa, ya verás que bien te lo vas a pasar...

Hoy me levanto, sin ánimos, como siempre. Medio cegato almuerzo, me visto, me arreglo, cojo la cartera, y me voy de mi casa. Todo a un ritmo lentísimo, que el tiempo vale oro y no se tiene que malgastar, hombre. Llego hasta el punto fatídico. Ese punto llamado: Ascensor. Aprieto el botón el cual hace que el ascensor venga hacía mí (ya se sabe, ¿no? Que suba o baje). No se mueve nada. Me quedo unos segundos en silencio, y vuelvo a darle al botón. Nada, sigue sin ocurrir nada...

Vuelvo a picar, y aún que no pase nada, soy cabezota, y le vuelvo a dar al botón. Me rindo, esto no va, me cago en todo. ¡No, no, no! Tengo que bajar las escaleras. Esas escaleras que por la mañana se me hacen tan largas, tan grandes (y eso que es bajada y a mi me va el deporte, pero es que por la mañana, me supera). No, por favor. El día anterior había jugado un amistoso, un partido algo doloroso y acabé con las rodillas algo jodidas. Y bajé, como pude, con el dolor en las rodillas, pero como un campeón, bajé.

Al fin conseguí bajar las 55 escaleras que hay desde mi piso (vivo en un segundo. Sí, soy exagerado pero repito: por la mañana se ve todo peor), y salgo a la calle. Allí arriba está esperando mi padre con el coche, entro y se me queda mirando de reojo. Con una mirada asesina, se me caen los huevos al suelo. Miro la hora y son las 7:57. Llegamos algo tarde...me mata.

18/2/09

Tortura matinal

Lo peor que existe en mi vida, es levantarme por la mañana, levantarme temprano, levantarme a las siete, y no para hacer algo que me guste, NO, levantarme por la mañana para ir al colegio ha hacer...¡clase! Es lo peor de lo peor, no me gusta absolutamente nada, aunque me vaya a dormir tempranísimo, siempre me cuesta, es casi imposible arrancarme de la cama, y si lo consigue (mi padre que es el que me despierta), es haciendo amenazas de muerte.

Lo primero, mi padre abre la luz del lavabo (que está al lado de mi habitación), y normalmente me da una hostia en la cara. No suele ser muy fuerte, pero suficiente para que de un bote. Sí, estaréis pensando que podría ponerme un despertador, pero es que el problema, es que con un despertador no me despierto. De hecho, no me he despertado nunca. Es inútil. Bueno, al caso, él se va a preparar su almuerzo, mientras yo escucho como mete la taza de leche al microondas. Luego de unos minutos (ya es las siete y veinticinco), va hacía mi habitación y me susurra a la oreja: "O te levantas, o te quedas si cojones. He dicho". Sí, hamijos, espeluznante. Me tiene cariño.


Ahora sí, me levanto de un bote le sonrío, le doy una palmada en la espalda (como puedo, porque estoy más dormido, y no sé ni por donde voy), y me voy al lavabo a mear. Al salir, me voy a la cocina, y derramando la leche (siempre derramo algo de leche, es inevitable no hacerlo, repito, estoy dormido, zombie, no sé lo que hago), me la llevo al comedor donde me la bebo. Claro, estoy sentado en el sofá (no hay luz, sólo la de la tele, es que mi hermana entra una hora más tarde y no queremos despertarla, es sinónimo de destrucción), y estoy demasiado a gusto para poder levantarme. Mi padre me avisa de nuevo: "Ejem...el otro día me compré un cuchillo para cortar la pata de jamón". Me levanto sin decir nada y me voy a vestir. Cuando estoy en mi habitación pienso "¿Qué pata de jamón? Si no tenemos...".


Me visto como puedo, me voy al lavabo me peino, me repeino, me pongo desodorante, colonia, vamos, me intento poner lo máximo de decente. Luego mi padre abre la puerta del lavabo sin ni siquiera picar y me dice: "Voy a por el coche, baja rápido, anda". Sí, es de la única cosa que no me puedo quejar y de la que me siento afortunado. Mi padre me lleva en coche cada mañana. Me pongo el abrigo, me cojo el móvil, llaves, mochila, etc, y salgo de mi casa. Al salir, hacía arriba de mi calle está mi padre, subo al coche y me lleva al colegio.


La rutina es una caca.

29/1/09

Nadie

-Nadie es perfecto, por eso yo quiero ser nadie.

-Mi padre

25/1/09

El gato de mi tía

Ayer fui a casa de mi tía para celebrar el cumpleaños de mi primo. Su casa se sitúa en Canet de Mar, un pueblo bastante grande situado en la costa y a treinta minutos de Barcelona. Al llegar, lo típico, los dos besos a los que estaban allí, el "¡Oh, como has crecido! ¡Oh, estás hecho un hombre!", y luego, a comer.

Estaba todo muy bueno, el aperitivo, la carne, y el pastel. Aunque yo no soy mucho de comer, me quede bien hinchado. Todo iba sobre su marcha, la familia explicando chistes, mi padre metiéndose conmigo sarcásticamente, etc. Ya eran las 17:15, y yo ya estaba jarto de estar en la mesa, y me fui al sofá a hablar con mi primo.

Estuvimos un buen rato dándole al habla, hasta que apareció su gato, llamado "Puça". En algunas ocasiones, ya le había visto, pero nunca le he hecho caso, nunca me ha llamado la atención. Bueno, pues se subió encima mis piernas (yo estaba sentado), y se acomodó. Primero me lo quedé mirando, y él también se me quedó mirando. Fue una imagen para grabarla. Brutal.

Empezó a rascar su cabeza contra mi pantalón, señal de que quería que le acariciara/rascara. Y le rasqué la cabeza. Eso durante un buen rato. Ya estaba cansado de acariciarlo, pero antes de dejarlo, noté un dolor en mi pierna. Me fijé, y era dónde estaban las patas del gato. ¿Habría sacado las uñas?

Me levanté para que así el gato saltará, pero se quedo, como una sanguijuela, en mi pantalón. Conseguí sacarlo, y miré los desperfectos que me había causado. Un agujero en el pantalón, y algo de sangre en la pierna. Será joputa. Encima que le acarició, va y me desangra (algo exagerado). Alomejor era de lo a gusto que estaba, no lo sé, pero lo que si sé, es que uno no se puedo fiar de nadie, eh.

20/1/09

Llegar tarde a clase

Hoy he llegado tarde. Sí, normalmente no llego ni temprano ni tarde, pero hoy ha sido así. Entro a las ocho, y mi padre siempre me lleva en coche. Pues bien, hoy como siempre, me ha llevado. Eran las 7:55, y mi padre y yo nos fijamos en un camión descargando materiales y obstruyendo nuestro paso. Bien, de puta madre.

Mi padre ha dado una vuelta de un par de cojones para llegar al colegio. Cuando he bajado de el coche, ya eran las 8:05. Vaya, que mierda más mierda. He pensado durante unos segundos si quedarme por ahí y entrar a las 9:00, pero no, soy tonto. He entrado, y por suerte, me he encontrado a unas chicas de mi clase.

Al entrar, nos esperaba un señor, véase a ser el portero, o no sé quién, nunca me ha quedado claro. Nos ha hecho firmar unas notas llamadas "retardo". Pero esta vez no he querido ser tan bueno, y no he puesto mi nombre sino que me lo he inventado. No problem, ese tío no me conoce de nada.

Al entrar a clase, la mirada fusiladora de la profesora me ha matado. Con los cojones de corbata, le he dicho que voy en coche y que había tránsito. Bien, ha colado, pero la excusa (no sé cuál) de mis amigas ya no ha colado.

Así que, me he saltado cinco minutos de clase. Aunque parezcan pocos, para mi ya son muchos.

29/12/08

Pilas

Padre: Espabila, cara pila.
Yo: ¿Qué?
Padre: Que te vayas a dormir.
 
 
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