Lo peor que existe en mi vida, es levantarme por la mañana, levantarme temprano, levantarme a las siete, y no para hacer algo que me guste, NO, levantarme por la mañana para ir al colegio ha hacer...¡clase! Es lo peor de lo peor, no me gusta absolutamente nada, aunque me vaya a dormir tempranísimo, siempre me cuesta, es casi imposible arrancarme de la cama, y si lo consigue (mi padre que es el que me despierta), es haciendo amenazas de muerte.
Lo primero, mi padre abre la luz del lavabo (que está al lado de mi habitación), y normalmente me da una hostia en la cara. No suele ser muy fuerte, pero suficiente para que de un bote. Sí, estaréis pensando que podría ponerme un despertador, pero es que el problema, es que con un despertador no me despierto. De hecho, no me he despertado nunca. Es inútil. Bueno, al caso, él se va a preparar su almuerzo, mientras yo escucho como mete la taza de leche al microondas. Luego de unos minutos (ya es las siete y veinticinco), va hacía mi habitación y me susurra a la oreja: "O te levantas, o te quedas si cojones. He dicho". Sí, hamijos, espeluznante. Me tiene cariño.
Ahora sí, me levanto de un bote le sonrío, le doy una palmada en la espalda (como puedo, porque estoy más dormido, y no sé ni por donde voy), y me voy al lavabo a mear. Al salir, me voy a la cocina, y derramando la leche (siempre derramo algo de leche, es inevitable no hacerlo, repito, estoy dormido, zombie, no sé lo que hago), me la llevo al comedor donde me la bebo. Claro, estoy sentado en el sofá (no hay luz, sólo la de la tele, es que mi hermana entra una hora más tarde y no queremos despertarla, es sinónimo de destrucción), y estoy demasiado a gusto para poder levantarme. Mi padre me avisa de nuevo: "Ejem...el otro día me compré un cuchillo para cortar la pata de jamón". Me levanto sin decir nada y me voy a vestir. Cuando estoy en mi habitación pienso "¿Qué pata de jamón? Si no tenemos...".
Me visto como puedo, me voy al lavabo me peino, me repeino, me pongo desodorante, colonia, vamos, me intento poner lo máximo de decente. Luego mi padre abre la puerta del lavabo sin ni siquiera picar y me dice: "Voy a por el coche, baja rápido, anda". Sí, es de la única cosa que no me puedo quejar y de la que me siento afortunado. Mi padre me lleva en coche cada mañana. Me pongo el abrigo, me cojo el móvil, llaves, mochila, etc, y salgo de mi casa. Al salir, hacía arriba de mi calle está mi padre, subo al coche y me lleva al colegio.
La rutina es una caca.
Lo primero, mi padre abre la luz del lavabo (que está al lado de mi habitación), y normalmente me da una hostia en la cara. No suele ser muy fuerte, pero suficiente para que de un bote. Sí, estaréis pensando que podría ponerme un despertador, pero es que el problema, es que con un despertador no me despierto. De hecho, no me he despertado nunca. Es inútil. Bueno, al caso, él se va a preparar su almuerzo, mientras yo escucho como mete la taza de leche al microondas. Luego de unos minutos (ya es las siete y veinticinco), va hacía mi habitación y me susurra a la oreja: "O te levantas, o te quedas si cojones. He dicho". Sí, hamijos, espeluznante. Me tiene cariño.
Ahora sí, me levanto de un bote le sonrío, le doy una palmada en la espalda (como puedo, porque estoy más dormido, y no sé ni por donde voy), y me voy al lavabo a mear. Al salir, me voy a la cocina, y derramando la leche (siempre derramo algo de leche, es inevitable no hacerlo, repito, estoy dormido, zombie, no sé lo que hago), me la llevo al comedor donde me la bebo. Claro, estoy sentado en el sofá (no hay luz, sólo la de la tele, es que mi hermana entra una hora más tarde y no queremos despertarla, es sinónimo de destrucción), y estoy demasiado a gusto para poder levantarme. Mi padre me avisa de nuevo: "Ejem...el otro día me compré un cuchillo para cortar la pata de jamón". Me levanto sin decir nada y me voy a vestir. Cuando estoy en mi habitación pienso "¿Qué pata de jamón? Si no tenemos...".
Me visto como puedo, me voy al lavabo me peino, me repeino, me pongo desodorante, colonia, vamos, me intento poner lo máximo de decente. Luego mi padre abre la puerta del lavabo sin ni siquiera picar y me dice: "Voy a por el coche, baja rápido, anda". Sí, es de la única cosa que no me puedo quejar y de la que me siento afortunado. Mi padre me lleva en coche cada mañana. Me pongo el abrigo, me cojo el móvil, llaves, mochila, etc, y salgo de mi casa. Al salir, hacía arriba de mi calle está mi padre, subo al coche y me lleva al colegio.
La rutina es una caca.

1 Comentarios:
Bueno, lo del coche, la verdad es que tienes suerte de que te lleve cada dia en coche, ya que vives bastante lejos del cole. Pero claro, si vives a unos 70 metros del cole no hace falta coche jejejeje
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