Como ya muchos sabréis (o no), llevo aparatos de ortodoncia de hace un año. De aquí no mucho, ya me lo van a quitar, pero por suerte no se han notado mucho, ya que hay amigos míos que ni sabían que llevaba. Y es que son "transparentes" o de fibra de cristal como lo suelen llamar algunos/as. Pues bien, cada un mes, tengo que ir al dentista para que me vaya viendo la progresión, ahora las tengo mucho mejor que antes de los aparatos de ortodoncia, esta funcionando a la perfección.
Aunque no he venido ha hablar de esto. Yo vengo ha hablar de ir al dentista. Como ya he dicho, voy cada un mes y es un palo tremendo. Siempre me lo dan los viernes por la tarde (sobre las cuatro y las cinco), y eso jode porqué el viernes no voy al colegio por la tarde, y es tocarme los cojones con elegancia. Son unos anormales (bueno, no, anormales no, lo siguiente).
La clínica esta situada en el Arc del triomf, véase a ser, al quinto huevo de mi casa. Por suerte eso no preocupa tanto ya que mi padre me lleva en coche. Luego, cuando entro a la clínica, le digo mi nombre a la recepcionista, y ella cede a que pase a la salita de espera (por suerte yo soy muy amigo de toda aquella gente).
Estoy allí en la salita esperando un buen rato, pero también por suerte, hay un diario deportivo llamado El Mundo deportivo, y aprovecho para leerlo. Cuando ya ha pasado media hora, más o menos, me llaman, y paso dentro una habitación con todas las cosas estas del dentista que le gustan tanto a la gente. Ahí me quedo hablando con el dentista (no quiero hacer publicidad, y nunca diré que la clínica se llama Institut Dental de Catalunya, y que el dentista se llama de apellido Lauss) de nuestras cosas, y luego me hace sentarme en esa silla que sube y baja (yo quiero una). Me mira un momento la boca, y me va diciendo si estoy progresando o no (por suerte sí).
Eso dura un o dos minutos (la revisión), y cuando acaba yo siempre le pregunto: ¿ya? Y es que la cosa va muy rápido, tanto que ni siquiera te enteras, como me sucede a mi. Luego me despido de él, y me voy a la recepcionista (esta muy buena) dónde me dice el día y la hora del próximo mes. Me voy, y bajo las escaleras, aunque haya ascensor, a mi me gusta más bajar o subir escaleras, me gusta mucho hacer ejercicio. Bueno, salgo ya, y me pego una caminata de quince cojones (¡mis cojones!), hasta que llego al metro, y salgo cuando estoy en la estación El Paral·lel.
Llego a casa y mi madre me pregunta: ¿Què t'han fet? (¿Qué te han hecho?) y como siempre la respuesta es: Res (Nada). Y es que es verdad, no me hacen nada. Dentro de poco, como he dicho, me los sacan y alomejor no tendré que ir tan frecuentemente, pero tendré que ir. Menos mal que tengo amigos allí.