Hoy os vengo hablar sobre un tema que hace mucho quería hablaros. Se trata de mi hermana (sí, otra vez ella, y es que su vida es mucho más divertida que la mía), sí, esa niña de cuatro años, que no deja de darme por culo, y que en alguna ocasión ha aparecido como mi sustituta en este blog. El caso es que le invitan cada fin de semana a una fiesta de cumpleaños. Cada fin de semana. Me quedo con cara de tonto al ver que todos sus amigos cumplen años cada fin de semana (y en febrero).
Ya lleva más de tres semanas seguidas en una fiesta distinta, y todas en el Planeta Magic. Por lo visto no hay más sitios dónde celebrar una fiesta, pero a mi eso me da un poco igual. Lo bueno del tema es que a mi me dejan en paz un buen rato y puedo hacer lo que me sale de los cojones (cosa que suelo hacer siempre, vamos).
Ya lleva más de tres semanas seguidas en una fiesta distinta, y todas en el Planeta Magic. Por lo visto no hay más sitios dónde celebrar una fiesta, pero a mi eso me da un poco igual. Lo bueno del tema es que a mi me dejan en paz un buen rato y puedo hacer lo que me sale de los cojones (cosa que suelo hacer siempre, vamos).
- Primera fiesta: Yo no sabía nada del tema, no sabía que iba a ninguna fiesta, y es por eso, que me levanté tan tranquilo de mi cama. Al parecer, no había nadie en mi casa, cosa que no me preocupo mucho, ya que lo más posible es que mis padres y mi hermana, estuvieran dando una vueltecilla por ahí. Ya eran las tres de la tarde, y desde las once que estaba sólo. La cosa me empezó a extrañar, ya que para dar una vuelta, no se necesita tanto tiempo. Aunque pensándolo bien, mis padres siempre suelen tardar. Ya eran las cuatro de la tarde y yo me estaba muriendo de hambre, hasta que decidí hacerme algo de comer. Y lo hice. Media hora más tarde, llegaron mis padres y me contaron que se habían ido a una fiesta, y que el día anterior ya me dijeron que se iban. Mierda, no me acordaba.
- Segunda fiesta: Me levanto sobre las doce y media, y todo tranquilo. Mis padres se van a comprar, vuelven, comemos, etc. Hasta que llegan las cuatro y media y me dicen que van a una fiesta. ¿Otra? -pregunto yo. Sí -responden ellos. Se van a las cinco, ya tenía toda la tarde para rascarme las pelotas (como ya he dicho, estén o no estén, lo hago igualmente). Ya eran las diez de la noche cuando llegaron. Cinco putas horas en una fiesta, me sorprendió bastante.
- Tercera fiesta: Ésta fue la más disparatada de todas. Me levanté a los doce y media (tener en cuenta que todo es en fin de semana), y no estaban. Se habían ido a las once y media, pero es que lo peor de todo, es que la fiesta terminaba a las ocho/nueve de la tarde/noche. Hay que joderse, y eso que son niños algo pequeños, pero coño, nueve horas más o menos en una puta fiesta, es pasarse algo ("algo" es decir poco).
- Cuarta fiesta (hoy): Ya sabía el día anterior que se iba a una fiesta, pero esta se supone que es más leve. De cinco de la tarde a nueve de la noche. Cuatro horas, eso es mejor.
Y aquí se acaba su saga, ya me gustaría a mi tener su edad y hacer todo esto. No sé por que estoy criticando esto (que tampoco lo estoy criticando), pero es que son cosas curiosas por decirlo de alguna manera.
La cosa continuará...y lo sabes.

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