Hoy por la mañana, he ido a comprar ropa con una amiga mía. Hemos quedado en mi calle, y allí hemos decidido ir algún centro comercial (lógico). Cuando llegamos, mi amiga como una loca me coge de la mano y me lleva a una tienda. JODER, esto no por favor, piedad. Una hora. Una puta hora en esa tienda para luego salir sin nada entre manos. Quería asesinar...mucho. Dolor en los ojos. Luego nos vamos a una tienda para chicos, para MIRARME, YO, la ropa que YO QUIERA. Pues bien, como era de esperar, diez minutos en esa tienda, y me comprado dos sudaderas. Una negra, y la otra también. Sí, es que a mí me va el negro, y eso que no soy emo.
Luego hemos ido a una tienda de chicas otra vez, por Banana Cock, otra vez a sufrir. Quince minutos en la tienda, y ella se ha comprado dos jerséys. Bonitos, por cierto. Luego a otra tienda de chicas (era mejor ir de tienda de chica a tienda de chica, para que se comprara todo de una vez). Luego de casi dos horas desagradables, se compro todo lo que quería. Ahora definitivamente, me tocaba a mí.
Un abrigo. Es lo que necesitaba. Pues bien, entro en una tienda y veo uno que me encanta. No dudo en comprármelo. Setenta euros, por cierto. Suerte que llevaba suficiente dinero. El abrigo era el típico que se suele llevar ahora, con pelillosde los huevos en la capucha. Luego me voy a otra tienda (mientras mi amiga no paraba de dar por culo, pero la aprecio, eh), y me compro un jersey marrón con rayas blancas y azules. Y ya, cansados...bueno cansado yo, porque mi amiga tenia cuerda para rato, fui a la última tienda. Me he comprado una camiseta de manga larga, así chachi pistachi, y unos tejanos.
Que bien, me he quedado sin un puto duro, pero por lo menos me he comprado cosas, que ya era hora, me hacían falta. Ah, sí. No volveré a entrar en un probador. Nada más.
Luego hemos ido a una tienda de chicas otra vez, por Banana Cock, otra vez a sufrir. Quince minutos en la tienda, y ella se ha comprado dos jerséys. Bonitos, por cierto. Luego a otra tienda de chicas (era mejor ir de tienda de chica a tienda de chica, para que se comprara todo de una vez). Luego de casi dos horas desagradables, se compro todo lo que quería. Ahora definitivamente, me tocaba a mí.
Un abrigo. Es lo que necesitaba. Pues bien, entro en una tienda y veo uno que me encanta. No dudo en comprármelo. Setenta euros, por cierto. Suerte que llevaba suficiente dinero. El abrigo era el típico que se suele llevar ahora, con pelillos
Que bien, me he quedado sin un puto duro, pero por lo menos me he comprado cosas, que ya era hora, me hacían falta. Ah, sí. No volveré a entrar en un probador. Nada más.

1 Comentarios:
Es que cuando se va de compras con una tia ya se sabe...
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