¿Alguna vez pensaste que esto fuera
realidad?
Mostrando entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas

23/4/10

Corre o muere (Quinta y última parte)

Día cinco: Odisea en el espacio

La que se montó ese día. No, creo que no me entendéis. LA QUE SE MONTÓ. Parecía el día del juicio final. Todo el mundo llamando a sus padres, todo el mundo alterado, con mal cuerpo, con un no saber lo que iba a suceder. Creo que se estaba exagerando mucho. Todo eso era un caos, y parecía que nos íbamos a la guerra. Bolsas llenas de provisiones: comida, ropa interior, cargadores, más comida, un poco más de comida, algo más de comida...¡Y baratito, hoyga! ¡Al riiiiiico filme!

Ya habían pasado unas horas, y los profesores aún no nos había dicho nada. Nosotros nos habíamos aposentado en el ya mítico colegio donde nos guió esa semana, esperando a nuevas noticias con la televisión abierta. Yo, sinceramente lo digo, me lo tomé con tranquilidad. No tuve nada mejor que hacer que ponerme a jugar al UNO (el que te la mete como ninguno) y a esperar que pasaran las horas. A mí que me digan lo que hay que hacer y lo hago, pero con tranquilidad que no se acaba el mundo. Y mucho mejor si estoy donde estoy.

Después de unas horas, los profesores nos reunieron a todos para avisarnos de lo que habían decidido. Íbamos a coger un ferry que nos llevaría al norte de Francia, y desde ahí hasta Barcelona nos tragaríamos un viajecito con autocar de unas mas de 12 horas. En total, desde que salimos del hotel hasta Barcelona fueron unas más de 23 horas. Olé la madre que les trajo al mundo. Después de comprar todo lo que teníamos que comprar (repito que fue una exageración, ya que no sabíamos cuánto íbamos a tardar ni cuántos días íbamos a estar por ahí), un autocar nos vino a recoger en el hotel, y nos llevó hasta el ferry. Unas 3 horas de carretera para poder llegar y poder empezar dicho viaje.

El ferry era impresionante. Aunque, sin duda, creo que hay de muchos mejores. Pero digo que era impresionante porque nunca me he subido en ferry. Estaba bastante lleno de gente (y de MUCHOS canis, canis ingleses y franceses, eso era el mal), y habían muchas boutiques. Esa era mi oportunidad para poder comprar cosas a mis familiares. Y nunca creía que diría que compré algo balanceándome una y otra vez.


Después de comprar todo (vaya clavada), y después de una hora y media, llegamos a Francia. Sólo fue bajar hacia el parking, meterse en el autocar y empezar unas cuantas horas. Y cuando digo cuantas, digo muchas. Sólo puedo recordar que esa noche no dormí para nada, más bien por la gente que estaba detrás del autocar, que por desgracia yo también, que le hacían la típica putada al que se dormía. Al final fue leve, y yo tampoco tuve muchas ganas de dormir. Eso sí, tenía dos sitios para mí. En el fondo valgo para negociar.

Ya llegamos a Barcelona. Y lo primero que vi al bajar del autocar, fue a una cantidad de profesores sonriendo. Pero una sonrisa de cabrón, de decir: "Sí, ya estáis aquí para que os demos por culo y podáis hacer todo el trabajo que os voy a meter". Y porque estábamos sanos y salvos, hombre, sanos y salvos...

Todo había terminado. Esos fantásticos cinco días ya formaron parte de la historia. De mi historia, de mi cuento, de mi libro. De mi pequeño libro titulado "Corre o Muere". Muchas gracias a todos los que me habéis acompañado en este viaje y gracias a todos que habéis leído éste librillo, este esbozo con todo mi cariño. BIBA Londres.


21/4/10

Corre o muere (Cuarta parte)

Día cuatro: "Meridiano 0" y su línea imaginaria.


Puede que esta sea la primera vez que al principio del escrito pongo una foto más o menos con lo que voy a explicar. Pero es que el cuarto día en mi estancia en Londres, no hubo muchos altibajos ni muchas cosas que contar sinceramente. Fue, quizás, el día más aburrido de todos, pero eso no quiere decir que no me gustara ir por donde iba, sino que visitamos cosas más bien con poco condimento. Sin ketchup, mostaza, ni mayonesa, por favor. Gracias.

No recuerdo lo que hice esa noche, ni lo quiero recordar. Lo más seguro es que estaría hecho una mierda por dormir más bien poco, y que tampoco sabría dónde ir ni que hacer. Mis recuerdos empiezan cuando estaba subido al metro, dirigiéndome hacia nuestra zona de influencia: El London Eye y el Big Ben. A su lado, un barco que nos llevaría por el río Támesis, pasando por el Winchester (¡Oh, joder! Con sólo ver el Winchester yo ya fui feliz, sólo me faltaba restregar la chorra en él y así el mundo ya podía terminar con todo sin que a mí me importase [mentira]).



Después de pasar por sitios como la Torre de Londres, entre otros, llegamos a Greenwich Pier, sitio en el cual se dice muchas cosas de él pero en verdad tiene poca cosa de especial. Tampoco me hizo mucha ilusión estar en el centro del mundo, pero al menos vendían helados de Kit Kat al lado. Bueno, vale, me gustó todo en el fondo. Ya en Greenwich, nos fuimos al National Maritime Museum, sitio bastante pobre donde no había mucha cosa que observar ni que curiosear. Aunque, ¡estaba la lancha motora de James Bond! ¿Hay algo mejor que eso?



El día estaba terminando, pero hasta que el Sol no desapareciera, nosotros no dejaríamos de caminar. El pánico se había sembrado entre nosotros por culpa del maldito volcán, como ya todos sabéis. Todos nosotros estábamos pegados al móvil intentando hablar con nuestros progenitores (en mi caso más bien para tranquilizarles, yo me lo tomaba con calma) e informarnos de lo sucedido. Aunque nosotros seguíamos a nuestro ritmo, llegando a Abbey Road, sitio donde los Beatles hicieron un buen acto de presencia. Al llegar a ese muro, observamos todos sus garabatos, las firmas, etc...Era bastante impresionante todas las personas que habían pasado por ahí para poder firmar en aquel muro, y yo no quería ser menos.


Otro día más que terminaba. En el fondo estaba triste, porque ese pequeño sueño se iba terminando poco a poco. Aunque no sabía lo que me iba a suceder el día siguiente. Desde luego que no lo sabía.

20/4/10

Corre o muere (Tercera parte)

Día tres: ¿Y aquí vive esa vieja?


Puede que ahora pongáis cara de extrañados, que hagáis una mueca de asco o que estéis dando vueltas a la foto para saber qué es hasta que descifráis el mensaje. Sí, es té, y es el té más asqueroso que he probado en mi jodida y corta vida. Es una cosa repugnante, algo caliente que se mete en tu boca y empieza a dar vueltas por todos lados que hace que tengas unas ganas de potar sí o sí y allí mismo. Es un gusto que hace que tus ojos se salgan de sitio, que tus orejas caigan en la desesperación, que tu pelo también caiga, pero al suelo, y que los dedos de los pies se vayan corriendo para no aguantar tal tormento.

Ya era otro día en Londres, y la noche anterior había hecho de ninja (es mejor que no preguntéis por qué). Estaba bastante dormido y de poco me fue de no enterarme de lo que estaba sucediendo. Menos mal que los semáforos, los pasos de cebra y los coches dan caña a uno. Se debe estar atento para no morir y esas cosas. El caso es que nos dirigimos hacia Green Park, cuyo parque está al mismo lado del Buckingham Palace. La cosa se resume en dos palabras: Verde y mierda. Verde por el Green Park, claro está, sí. Y mierda por el Buckingham Palace, porque por mucho que ahí viva la vieja esa, lo podrían limpiar un poco, que no está nada mal. Pero aún así, fue curioso verlo.


Después de ver tales sitios, la "riqueza" no terminaba, ya que ese día iba a ser un día muy "lujoso", por así decirlo. Nos fuimos a Harrods. Y Harrods es la cosa más lujosa, más cara, más de todo que he visto en mi puñetera vida (otra vez). Me daban sarpullidos de ver cosas tan doradas, tan plateadas y, repito, TAN caras. Ya que un bolígrafo, al loro, un bolígrafo normal y corriente (al menos para mí), valía más de 3.000 libras. MÁS DE 3.000 LIBRAS. ¡¿Pero esto qué es?! ¡¿Y el papel del lavabo es dorado con dibujitos de MickeyMouse que te lamen el culo y te dicen "Hola, que tengas una buena cagada"?! No sé, yo esto no lo entiendo.

Después de salir de Harrods (el entrar fue más chungo, ya que está plagado de guardias que no dejan pasar; al final nosotros nos colamos no sé cómo), nos fuimos al Sciencie Museum, donde tuvimos que hacer una cola de más de una hora y donde nos comimos el bocata de picnic más asqueroso que he saboreado (otra y otra vez) en mi vida. Sí, era un pan de donut, con lechuga rancia, con mantequilla rancia, con lonchas de tomate ya ni cortado y con jamón york también rancio. ¡Olé sus cojones! Al entrar ya al museo, después de registrar nuestras mochilas (allí registran MUCHO), tuvimos unos 15 minutos para estar por ahí. Bastante interesante y curioso. Me gustó bastante.


Por la tarde-noche nos dieron la sorpresita que todos queríamos: Subir al London Eye. London Eye puedo decir que es impresionante y que es recomendable al 100 %. Se ve todo Londres, se ve todo. Y si es de noche, como nos sucedió a nosotros, es muy bonito e incluso romántico. Fue una bonita experiencia que cuando cierro los ojos lo recuerdo. Me gustaría volver cada noche cuando estoy triste o agobiado. Chapeau para ellos.



19/4/10

Corre o muere (Segunda parte)

Día dos: ¿Look right? ¿Look left? MIS COJONES

Segundo día en mi estancia en Londres. Bajamos a almorzar. Quizás la mejor hora del día, el almuerzo. Es el único momento del día donde puedo comer algo y que esté BUENO. Llenarte la boca con esa deliciosa leche, esos deliciosos cruasanes, esas deliciosas lonchas de jamón york, ese delicioso queso del vaquerío me fió y ese delicioso café amargo.

Después del almuerzo y de su puta madre en patinete, todos ya con nuestras bolsas o bolsos de mano, nos dirigimos hacia el colegio. Pobre de mí que pensaba que el viaje sería tranquilo disfrutando del paisaje. Allí el tráfico es el INFIERNO, EL ARDIENTE INFIERNO. Los semáforos van a su rollo, los coches van jodidamente follados y si el paso de cebra te dice que mires por la derecha, los coches te van a salir por la izquierda, y si miras por la izquierda los coches te van a salir por la derecha. Está científicamente estudiado, para pasar al otro lado, debes CORRER O MORIR. Aún no sé cómo muchos de nosotros seguimos vivos ante tal desgracia humana. Es lo que tiene conducir por la derecha. O conducir por la izquierda. O por el cielo. O por el sub-suelo.

Me tomas el pelo, ¿no?

Ya ubicados en el colegio, vinieron dos guias que nos acompañarían esos días que estaríamos por ahí. Después de hablar con ellos, nos dirigimos al metro intentando esquivar y corriendo todo lo que pudimos para que los coches no nos llevaran las piernas por delante. Cogimos la línea Jubilee Line hasta Tottenham Court Road, pero tampoco sabíamos lo que pasaría en ese metro. También van follados. TODOS los transportes de ahí van follados. Y no sé por qué, no sé qué manía tienen, no sé si ya es tradición dejarnos sin menisco (al menos en el metro) o qué. Pero os aseguro que ir en un transporte público ahí es toda una aventura.



Después de llegar a Tottenhan Court Road, todos desmelenados, sin piernas y con diferentes golpes en las zonas más sensibles, salimos al exterior. Era todo bastante impresionante, muy bonito, diferente, en definitiva. Nos dirigimos hacia el BritishMuseum, y una vez allí, esperamos las indicaciones de los profesores para entrar y acribillar el museo a modo de foto con flash.



Después de todo el follón chupiguay, después de empezar las clases (debo decir que las clases se hicieron amenas y que no tengo ninguna queja de ellas, me gustaron y creo que aprendí algo más), y después de "cenar" sobre las seis, por así decirlo, nos dirigimos hacia "ahoranosédóndeeraporquetengomemoriadepez", donde observamos el London Eye de cerca y el Big Ben de mucho más cerca. Me esperaba algo más de éste último, la verdad.




18/4/10

Corre o muere (Primera parte)

Corre o muere, sería el título del libro que yo escribiría. Estaría basado en mi historia en Londres y todo lo sucedido allí. Una historia que estaría plagada de anécdotas divertidas y otras no tan divertidas. Plagada de risas y más risas y de lugares emblemáticos fotografiados como cuales chinos fuéramos. Plagado de muecas de asco al ver la comida, mirándote a la cara ahí, sentada en la mesa y esperando a ser comida y a ser digerida por ti. En fin, plagada de buenos momentos e irrepetibles. Momentos que repetiría una y otra vez si fuese posible. Gracias a todos los que habéis estado ahí para hacer una de las semanas más inolvidables de mi vida.


Día uno: ¿Qué nos espera?

Bien sabía yo que hoy era el día de salida. Sólo tenía una maleta preparada, y la otra, la de mano, estaba ahí, en un cajón bien guardada sin hacer ruido, no vaya a ser que me cojan. Al final, aún a tiempo, pude terminar de preparar todo lo que tenía que preparar. Como siempre me pasa, no estaba seguro si lo cogía todo y tenía ese run-run en la cabeza que me decía que algo me dejaba y que me iba a joder cuando llegara a Londres. Por suerte, había cogido todo. O al menos eso creía yo, claro.

Al lado de mi madre, la buena mujer que quiso acompañarme hasta el punto de partida donde nos esperaba un autocar, llegué a tal sitio lleno de amigos y compañeros con sus respectivos padres y de profesores esperándonos con una sonrisa en la cara y haciendo besos a todos. Nunca les había visto tan contentos. No sé si es porque nos íbamos o porque nos veían ilusionados. En estas ocasiones es mejor pensar la segunda opción, claro.

El autocar nos llevó en el aeropuerto. Nosotros íbamos a volar con EasyJet, y no nos trajo muchos problemas. La cola no se hizo muy larga, todo fue tal y como tenía que ir y nadie se quejó de nada. Después de un buen rato, al fin embarcamos y nos pusimos rumbo a tierras inglesas. El vuelo no se hizo muy pesado, más bien corto, todo en su sitio, como ya he dicho.

Ya estábamos pisando tierra firme, inglesa. Me puse a mirar a mi alrededor, pues me hacía mucha gracia estar donde estaba, ya que nunca había pisado lo que estaba pisando. Todo era bastante curioso y divertido. Se notaba que todo eso me iba a gustar, era un pálpito. Fuimos a buscar nuestras maletas y después a buscar un autocar que nos llevase hasta el hotel donde nos alojaríamos. Pero nadie de nosotros sabía que el aeropuerto estaba a unas 50 millas de nuestra zona de influencia. Bastante trozo que cortar.


Llegamos ya al hotel, y ya parecíamos chinos con ganas de fotografiar hasta la mierda de perro que había en cualquier árbol. Aunque eso no podría ser, ya que está confirmado que en Londres no hay ni un solo perro y ni una sola mierda de perro. Tenemos la teoría que la comida que hacen ahí, es mierda de perro. Frita y con curri. Entramos en el hotel y esperamos que dijeran nuestros nombres para darnos las llaves y subir a nuestras respectivas habitaciones. Lo curioso es que la llave era una tarjeta y ese hotel no era precisamente uno de mala muerte. Sino que era bastante lujoso y acogedor.

Entramos a nuestra habitación y ALUCINAMOS. Era grande, bonita, increíble. Con una televisión de plasma con más de 90 canales, con unas cortinas, unas sabanas, una moqueta, un lavabo... Y lo mejor de todo: Había wifi. Era muy bonito y yo ya tenía otro pálpito. Allí iba a dormir e iba a pasármelo muy bien. Aunque era fácil adivinarlo.



Después bajamos y nos dijeron que no estaba esperando de nuevo el autocar para llevarnos al colegio, colegio que nos guiaría en todo momento y nos daría de comer. Si eso se le puede decir comer. Sólo llegar, una profesora (o directora, diría yo), nos dijo dónde estaba cada cosa y qué íbamos a hacer. Bajamos hacia una sala donde habían ordenadores, máquinas de café y al lado el comedor, y nos esperamos un rato. Ya nos llamaban para ir a cenar. Y eran sólo las 6 de la tarde y mi estómago que me decía que sus cojones iban a cenar ahora.

Lo único que tenía buena pinta, pero no tan buen sabor

La comida no era especialmente deliciosa. De hecho, en todos estos días nunca la ha sido. Por mi gusto, ha sido casi vomitiba, pero he tragado como un campeón (o no). Al terminar de comer, fuimos a dar una vueltecilla. Más que vueltecilla, fuimos del colegio al hotel, que habían unos 15 minutos de camino. Seguimos haciendo fotos de todo lo que veíamos, y nos alojamos de nuevo en el hotel.



PD: La segunda parte o el segundo día, lo tendréis mañana. Lo hago más bien para ir siguiendo la cosa y no perderse, y para que no se haga tan tedioso.

12/4/10

Going to London

Como ya muy bien muchos de vosotros sabréis, mañana (hoy) empiezo una aventura rumbo a Londres. Es un viaje organizado por la escuela, una estada lingüística donde intentan que conozcamos nuevas culturas, nuevos quehaceres y una nueva lengua (pese que ya llevemos practicándola hace mucho, aunque yo me sigo sintiendo igual de cateto). El viaje tomará rumbo a partir de las dos del mediodía, a través de EasyJet, una compañía, que por comentarios recibidos de un servidor, no suele ser muy buena. Desorganización, un caos completo. Tampoco pretendo alarmar a la gente que me acompañe a dicho viaje, pero no estaría nada mal algo de acción.

Y como el año pasado con el viaje de Futuroscope, este año toca uno con más responsabilidad y cuidado con el alrededor, un viaje distinto, con más ilusión y ganas de ver nuevas cosas que hay más allá de el retrete de mi casa. Lo digo más bien porque estoy descubriendo que los ingleses son jodidamente raros, estrictos y GAYS. Pero GAYS de culo, de culo peludo con pelotillas colgando.

Y como tampoco me quiero alargar mucho (más bien porque no tengo nada que decir y sólo estoy escribiendo esto con una mano ya que con la otra me estoy rascando las pelotas), os digo que volveré el viernes día 16 y os contaré qué tal ha ido el viaje. Pero lo mejor de todo es mi acompañante (carita sonriente).

3/10/09

Canal Olimpic de Catalunya o "Cuidado que nos hundimos"

(El final es importante).

Viernes día dos de octubre, el mismo día que se estrenaba en pantallas la gran película esperada por la mayoría de todos,
[·REC]², fuimos al Canal Olimpic de Catalunya, o mejor dicho, "Cuidado que nos hundimos".

Al llegar allí, mediante dos autocares, vimos de qué iba la cosa, de qué actividades íbamos a hacer. Muchas ganas no se respiraban en el ambiente, ya que no teníamos mucho ímpetu por remar. Nos dejaron tiempo para almorzar y cambiarnos (meterse el bañador y chanclas) y venga, la puta al río.

Después de la primera explicación, de cómo iban los
kayaks y cómo debíamos remar para que no se volcaran, nos mandaron colocarlos a la orilla del canal. Con las palas en la mano y algo parecido a un chaleco salvavidas, procedimos a sentarnos en tal embarcación. Personalmente, nunca me había subido en una de ellas, ergo tenía poca idea de cómo funcionaría eso. Nos empujaron. Los profesores con mucha mala leche, nos empujaron. Pero supongo que no con mala fe, vaya. No me pasó nada, parecía que tenía el control del kayak y empecé a remar. Pero las cosas no pintaban tan bien para otra gente, que a la mínima de cambio ya estaba dentro del agua.

Ya llevaba un buen rato remando, chocando con la otra gente y sufriendo por no caer al agua. Hasta que le pillé el tranquillo, que me costó, sí, me costó. Me iba todo bien, estaba por ahí encontrándome con gente en apuros o con gente que parecía que llevaba años remando. Me empezaban a doler los brazos, y es que ya llevaba una hora remando sin parar. El canal era enorme, y los monitores* debían ir en lancha motora para llamarnos y decirnos que debíamos volver a la orilla.

Se acabó dicha actividad y ya tocaba otra quizás un poco más difícil. Al menos para mí, vaya. Las
canoas, con dos ocupantes dentro. Jonathan y yo. Nos explicaron cómo iba todo, como lo hicieron con los kayaks, y subimos. Aquí la pala era más corta y debíamos hacer más fuerza para poder avanzar y también debíamos ponernos de acuerdo. Después de que nos mandaran primero remar hacia delante y luego hacia atrás, la gente se empezó a hundir. Las canoas se llenaban de agua y tal peso hacía que se hundiera. Aquí empezamos a temer.

Nuestra canoa empezó a llenarse de agua, las olas que producían las lanchas motoras hacían que la canoa no pudiera estar bien equilibrada. Quedaba un buen recorrido y eso pintaba a que acabaríamos en el agua. Y de verdad, no me apetecía mucho. Al final, un monitor nos ayudo con su lancha y nos llevó. Salimos, al fin, y nos dijeron que debíamos vaciar la canoa. Lo hicimos, fuimos a las duchas, y se terminaron las actividades. Tiempo libre hasta que nos fuéramos de ahí. Mojinos time.

*Monitor: Dícese de la persona más antipática que existe en este mundo. Puede vacilarte cuando le de la gana, puede insultarte cuando le de la gana, puede tratarte de tonto una y otra vez y se puede reír en tu cara. Siempre, cuando le de la gana.

22/8/09

Murcia time

Llegó la hora de escribir antes de irme. Estaré diez días fuera, en tierras murcianas disfrutando un poco del sol, agua y los chiringuitos nocturnos que me ponen tanto. Viendo pasar guiris todo el rato por delante de mis ojos. Pues un placer, ¿no?

Partiremos a las siete de la mañana e iremos en coche. Calculando que lo más seguro pararemos una vez por mi hermana, serán unos cinco-seis horas. Comparando con el viaje a Asturias, que fueron unas doce horas, esto ya es casi nada. Además que estoy acostumbrado a tanto trote porque en toda mi vida no he dejado de viajar, casi siempre fuera de España.

Al llegar, nos ubicaremos en un camping llamado Totana. Un camping con instalaciones deportivas, piscina, parque infantil...Lo que debe tener un camping en condiciones. Pasaremos las noches en una casita de madera, lo más seguro repleta de bichos. Un sitio supuestamente agradable donde se puede pasar unos buenos días de verano.

Sinceramente, me hace un poquito más de ilusión este viaje que el de Asturias. No obstante, el de tierras asturianas me gustó. Allí hicimos más turismo que lo que haremos en Murcia (igualmente visitaremos algo, pero no tanto ya que hace unos años ya estuvimos), y estaremos más rato disfrutando de playa y piscina. Aunque yo con lo que disfrutaré es con el campo de fútbol que compartido con la piscina, será el sitio donde estaré más, obvio en mí. También hay un locutorio pequeño donde podré conectarme algún día más que otro, al menos para informarme de algo (creo que ésta vez no tendré tanto mono de internet)

Finalmente, me despido aquí, y os digo que he dejado algunos posts programados. Pese a que nadie los va a ver ni comentar, intentar pasaros un poco por aquí, al menos verlos un poquitín, sólo la puntita. Venga, nos vemos el día dos de septiembre.

23/6/09

A descansar

Hoy ha sido el último día de colegio. Aunque el día treinta debemos ir a recoger las notas, ya se puede decir que la cosa ha terminado. Y se puede apreciar muy bien que ha terminado gracias a las "guerras" de agua que se forman siempre sobre la una del mediodía, ya es un tópico. Otro tópico como el de ir a un parque y estarse allí unas horas. Siempre se da a escoger un parque diferente, así que la variedad se intenta meter.

Junto a The Lolailo's, hemos llegado a la plaza del Sortidor donde estaba toda la gente en masa. Canis por una parte jugando a fútbol allí mismo y diferentes grupos ya muy vistos. Pasando unos diez minutos largos, entramos en el instituto y en el patio, todo bien preparado para un fiesta, con juegos cutres para niños, se disponían a pasar lista. Otro de los muchos tópicos. Después de un camino ni corto ni largo, hemos llegado y allí nos han dejado. ¿Y ahora qué coño hago yo? Joder, fácil, buscar sombra y sentarse. Lo hemos hecho y han pasado muchos minutos.

Pero a causa de la aracnofóbia de los allí presentes, decidimos dar una vuelta para ver que hacía la gente. Así que dirigiéndonos hacia una esplanada algo grande (al lado del Palau Sant Jordi), un bloque de gente estaba jugando a fútbol en un improvisado campo de hierba. No me lo he pensado dos veces y he participado. Después de desparramar sudor, ha llegado la hora de irse a casa. Una foto de grupo y adiós muy buenas.

Al llegar a la plaza del Sortidor, ha empezado ese tópico que he dicho anteriormente de la guerra de agua. Gilipollas he sido que he ido a sentarme sin saber que acabaría sacando agua por las orejas. The Lolailo's ya me avisó que la cosa acabaría mal y sus predicciones se cumplieron. Olé sus huevos.

Quizá ahora es un buen momento para plantearme cortarme el prepucio y dárselo.

9/6/09

Bombero por un día

De hecho no sé como tengo estos cojones tan grandes para poner este título y no romper el pantalón. La verdad es que algo que ver tiene con una historia que me sucedió hará unos dos o tres años, en un camping de Cádiz. Pondría un flashback, pero por lo que veo no va a poder ser (¡tu tum xas!). Bueno, pues la historia es la siguiente:

Estaba cansado ya de estar en ese camping tan pequeño y con tanta poca gente. No tenía casi vida, y a lo que me dedicaba era a ir al campo de fútbol y pasarme la tarde dando toques y mejorando. No sucedía nada, y yo estaba de lo más aburrido, llegando a más de cien toques. Decidí volver a la casita donde estaba esos días. Por el camino, pasé por al lado del parque infantil y me encontré a mi padre con mi hermana, la cual pidió a gritos que jugara con ella. Mi padre me miró, me sonrió, y no tuve ni que negarme porque sin darme cuenta, ya estaba ayudando a mi hermana a subir el tobogán.

Después de un buen rato allí, ya cansado de coger a mi hermana de meterla a los columpios, al tobogán, etc, etc, escuché un grito de un señor. Al girarme, pude ver que sí, era un señor, un señor con un gato cogido de las patas (se ve que el pobre gato le estaba maullando), el cual lo tiró a una distancia olímpica, pasando por encima de una valla. El gato seguía maullando, suplicar poder volver a su casa que estaba al otro lado de la valla. No pude quedarme quieto sin hacer nada, y lo primero que hice cuando el señor se marchó, fue ir a ayudar a ese pobre animal.

No sabía como hacerlo e intentaba indicarle (como si me entendiera) por donde debía ir. Pero no, el pobre animal no podía. Pero al fin y al cabo, para algo tengo la fuerza, y la intenté usar. Aproveché un pequeño agujero que había en la valla, y estiré como nunca lo había hecho. Conseguí hacer un agujero mucho más grande, y cogiendo al gato por la cabeza y con cariño, conseguí sacarlo. El gato se frotó en mi pierna y desapareció de mi vista en un cerrar y abrir de ojos

Me sentí bien, conseguí ayudar a un animal que lo necesitaba ya que quería volver con su familia. Esa noche dormí muy bien, con la certeza de que había hecho algo bueno ese día. Espero que ahora mismo, ese gato siga estando allí, con su familia. Si lo supiese, más feliz estaría.

5/5/09

Cielo en llamas

Es realmente bonito ver esta escena en directo

13/4/09

El típico post del antes-después

Antes del viaje

Después del viaje

8/4/09

Domingo de ramos

Llego con retraso, ¿tú crees? Nah... he estado muy liado y no he podido escribirlo. Vale, mentira, me he estado rascando las pelotas como suelo hacer y no me ha venido la inspiración para empezar a hacerlo. Pero que nada, que creo que ahora estoy en perfectas condiciones para escribir y estas cosas.

El otro día domingo, denominado Domingo de ramos ya que estamos en Semana Santa y se ve que Jesús llego a... no sé dónde, me lo han dicho miles de veces pero siempre se me olvida, es lo que tiene ser ateo. El caso es que mi abuela vive en un humilde pueblecillo que cada vez se está haciendo más grande llamado Canet de Mar. Normalmente celebramos allí casi todas las fiestas, y el domingo, tocaba ir.

Mi hermana el día anterior, su madrina le regaló la palma (y yo soy su padrino, le tendré que regalar "la mona"), y ella se puso de lo más contenta. Al llegar al pueblo, nos fuimos hacia el punto más alto de él, donde está la iglesia y un campo de fútbol que es realmente fantástico pero que no voy a contar nada más de él porque acabo desviándome de tema y no cuento lo que tenía pensado contar.

Al llegar allí, fuimos a dar un paseo por los alrededores, sitio donde me llamaban la atención muchas cosas como bancos de lo realmente cómodos, gente en una fiesta realmente animada, un suelo bien asfaltado, etc...

Un fiestorro

Comodísimo

Un suelo bien asfaltado que olía a pipí

Reunión familiar

Al salir de ahí fuimos a la casa de mi abuela y allí pasamos el día. Comí, hablé con mi primo el cual llevaba una pelota de fútbol cuya me alegró un poco el día, y me fui ya para mi casa sobre las siete. Al llegar encendí todo rapidísimo para ponerme al día. No sé como me lo haré estos cuatro días que estaré fuera, fuerza de voluntad powah.

PD: Tengo una foto que salgo con la palma de mi hermana pero no la pienso poner, no quiero acabar en la cárcel.

26/3/09

Ensalada time

Llegué del duro viaje. Ese viaje cuyo destino era Futuroscope. Ese viaje cuyo me ha hecho pasar unos momentos muy buenos pero otros momentos muy malos. Sin más dilaciones, empezaré a contaros todo día por día. Que sea lo que dios quiera.

Primer día: Yo ya tenía todo preparado, se acercaba la hora y ya tenía que partir. Antes de salir de casa, me aseguré si tenía todo lo que se había de llevar (más algunas provisiones). Estaba todo aunque siempre me da la sensación que me dejo algo. Salí con mi padre y con la maleta en mi mano y una mochila no muy grande en mi espalda, nos dirigimos hacia el punto de partida. Y claro, la maleta no podía hacer más ruido porque no quería.

Llegamos y no había casi nadie ya que era aún bastante temprano. Mi padre y yo nos esperamos hasta que llegó más gente y allí me puse hablar con ellos. Luego, nos fuimos todos hacia donde ya llegaban los profesores. Allí estuve hablando con mis amigos, comentando que no teníamos absolutamente ningunas ganas de irnos, nos daba una mandra tremenda. Los profesores nos juntaron por los grupos que habían hecho anteriormente y nos fuimos hacia los autocares.

Allí dejamos las maletas y nos subimos al autocar. Yo me senté con mi amigo Jonathan, justo delante mío estaban Juan Carlos y Mateu los cuales les hice la puñeta un rato. El autocar se puso en marcha y yo me puse mi música. Nos dijeron que cada dos horas pararíamos, y así fue. La primera parada era una gasolinera donde mis amigos y yo en vez de ir al lavabo, nos quedamos allí quietos. La verdad es que parecíamos los personajes de Supersalidos. Todos nuestros amigos volvieron, y otra vez al autocar nos metimos. Así consecutivamente, parando cada dos horas. La verdad es que solo dormí media hora.

Al llegar a Futuroscope, ya hasta los cojones de todo, medio sobado, cansado, vimos que eso era una mierda de parque (aún no habíamos entrado). El autocar aparcó y salimos a estirar las piernas ya que las teníamos encartonadas (no nos instalaríamos en el hotel hasta la noche, así que dejamos las maletas dentro el autocar). Nos llevaron hacia la entrada de Futuroscope donde antes de entrar, algunos aprovecharon para hacer sus necesidades. Ya dentro del parque, observamos nuestro alrededor para investigar que había por allí.

Todo era curioso, extraño, pero aún así, molaba. Nos dirigimos hacia el restaurante donde comeríamos y era de lo más extraño (sí, allí todo era raro).

Un restaurante hoygan

No sabíamos lo que nos esperaba

Aunque yo sabía que sería algo parecido a mierda. Y lo fue, un auténtico asco, y tan asco que me salió una alergia. Al caso. Entramos en el restaurante y nos sentamos en unas mesas redondas de diez personas. Era como ya he dicho anteriormente, extraño. Y el entrante nos estaba esperando en la mesa, con una sonrisa de cara a cara, sonrisa que a mi me hizo casi vomitar. Me negué a comer eso.

Se me revuelven las tripas solo de verlo

Luego trajeron más platos cuyo ya no me acuerdo como eran porque la verdad, no salí ningún día (excepto el último) satisfecho del restaurante. Al terminar, nos fuimos al lavabo y luego fuera del restaurante donde nos esperamos unos minutos para que los profesores salieran y así fuéramos a investigar el parque. Yo, mientras tanto iba picando de las provisiones que llevaba en la mochila. Me sirvieron de mucho, menos mal.

Los profesores salieron y empezamos las actividades. Yo pensaba que sería algo doloroso con el dossier, escribir todo el día, pero no, estaba realmente equivocado. Fuimos de atracción en atracción pasando por cines 3D y simuladores de lo más divertidos. Y el dossier, ni tocarlo. Por el camino, aproveché para hacer algunas fotografías.

El día concluyó, se hizo de noche y nos dirigimos hacia el hotel. Eso parecía una prisión aunque no le hice mucho caso. Los profesores dijeron los grupos de habitación, nos dieron la llave y nos metimos allá dentro. Por la noche se montó la de san quintín. No sé cuántas chicas se metieron en mi habitación justo cuando me estaba duchando y al salir me las encontré allí. Era algo parecido a una orgía por no decir que lo era. Al final se fueron por órdenes de los profesores.

Segundo día: Nos despertamos, cogimos la mochila y nos fuimos a almorzar. Allí almorcé un café con leche y un croisant (creo que era lo único bueno de allí). Después de almorzar, nos fuimos otra vez por el parque. Esta vez, después de todas las atracciones que subimos, tuvimos que hacer cuatro cosas en el dossier, pero nada, poca cosa. La comida volvió a ser asquerosa como era de esperar. Menos mal que había tiempo libre, pero tampoco era para tanto, montábamos a las atracciones igualmente.

Pero esa misma tarde me pasó absolutamente de todo. Me salió una alergia por al lado del cuello y los labios se me ensataron. Aún lo tengo pero sufrí de lo lindo. Luego, subimos a una atracción que era como una mano de un robot, y me subí. Y mis cojones se quedaron enganchados en el asiento. Me balanceó de tal manera que creía que me quedaba sin genitales.

Por la noche, como nos habíamos portado tan bien (claro, ningún cani fue ya que todos estaban en Barcelona por amonestaciones o algo similar) nos llevaron a una sala de juegos recreativos llamada "La fiesta". Allí tuve la oportunidad de follar como un loco y, además, un profesor que es realmente genial nos dijo que si teníamos ganas, que lo hagamos. Por la noche, nos hicieron un espectáculo nocturno muy bonito, era como unas ilusiones ópticas.

Al terminar nos fuimos hacia el hotel donde se podría haber producido a saber qué, pero no se produjo porque los profesores no dejaron. Una pena.

Tercer día: Cansado de aguantar al leproso, al pedófilo, zoofílico, hijo de satanás, bastardo hasta las trancas, terrorista llamado Juan Carlos, ese mamonazo que me tiene hasta los cojones, me levanté de mi cama y maldice al mundo. Ya era el último día, y yo tenía que preparar la maleta ya que no volveríamos al hotel y solo la cogeríamos para meterla en el autocar. La preparé y nos fuimos a almorzar. Al finalizar fuimos a coger las maletas y las dipositamos en el autocar.

Tomamos rumbo hacia Poitiers y de allí fuimos visitando distintas iglesias (un coñazo). Luego pasando por distintas calles, entre ellas había un FNAC donde minutos después iríamos, llegamos a la plaza central. Allí (antes de entrar a la ciudad, nos dieron unas bolsas con algo parecido a un picnic, véase a ser un bocata, unas patatas, un bollo y agua) nos dijeron que teníamos dos horas y algo más para ir a nuestras anchas por la ciudad. Los profesores se fueron y yo y mis amigos no dudamos ni un segundo en ir a un Quick que estaba justo al lado. Hacía días que no comía tan bien como allí.

Al salir de ahí, mis amigas querían ir a un centro comercial, y como nosotros somos hombres, nos negamos. Al final empezamos a dar vueltas por la ciudad para ver como era, y acabamos en el FNAC. Una vez dentro estuvimos mirando las tiendas para comprar algo a nuestros familiares. Yo me compré una gorra que es realmente molona y una tontería para mi hermana. Luego mis amigos y yo subimos al piso de arriba, en una tienda donde habían Macs, muchos macs. Fuimos a mirarlos y en uno de ellos, tuvimos la idea más descabellada que se podía tener en ese momento. Pusimos GOATSE. Lo dejamos allí puesto y nos fuimos por patas. A saber quién se habrá encontrado eso y cómo habrá sido su reacción. Encontrarte un par de huevos rojizos no es agradable...

Lo dicho, salimos corriendo e intentamos volver a la plaza central. Pero somos gafes y dimos una vuelta tonta para volver al FNAC, el sitio del cual estábamos huyendo. Por suerte nadie de alrededor sabía nada, así que, ya todos juntos volvimos a ir hacia la plaza. Antes de llegar, nos encontramos con una máquina de condones y mi amigo y yo decidimos comprar unos. Mala suerte, sólo iba con una moneda de dos euros y absolutamente nadie tenía. En fin, llegamos a la plaza y nos esperamos a los profesores.

Llegaron y cada grupo se fue con su tutor. Hicimos una ruta por la ciudad, apuntando algún menú de allí, pidiendo un sobre y una revista, etc (unas pruebas tontas). Terminamos y nos fuimos hacia el autocar. Nos sentamos, y empezó el showtime. Doce horas teníamos por delante, así que era bueno tomárselo en calma. Parábamos cada dos horas y en una de ellas paramos en un restaurante algo romántico por así decirlo. Comí algo mejor, pero solo algo. Terminamos y volvimos al autocar. Y así consecutivamente, parando hasta finalizar el trayecto.

Bajamos y me pasó algo el cual quise matar a todo lo que me pasaba por delante. Volví a ser el gafe de turno. Cogí una maleta que no era mía. Pero no porque yo me confundí, sino porque era la última que quedaba y la mía ya la habían cogido. No tuve ningún otro remedio que ir a mi casa con esa maleta y devolverla el día siguiente al colegio. Por suerte mi maleta estaba identificada y en cuestión de segundos llamaron a casa. Una niña tenía mi maleta. Así que, quedamos a un sitio y nos cambiamos la maleta. Al fin estaba a casa y al fin tenía todo lo mío.

Y aquí termina todo. Me lo he pasado lo suficiente bien como para vivir, y eso lo agradezco. Una nueva experiencia que se añade a mi historial. Os dejo con algunas fotografías. Au revoir.

Habitación donde dormía

Se nota que hacía frío

Intento de masturbación

La historia se repite
 
 
Copyright © Güilliblog
2009 Design by Guillem Pérez