Puede que esta sea la primera vez que al principio del escrito pongo una foto más o menos con lo que voy a explicar. Pero es que el cuarto día en mi estancia en Londres, no hubo muchos altibajos ni muchas cosas que contar sinceramente. Fue, quizás, el día más aburrido de todos, pero eso no quiere decir que no me gustara ir por donde iba, sino que visitamos cosas más bien con poco condimento. Sin ketchup, mostaza, ni mayonesa, por favor. Gracias.
No recuerdo lo que hice esa noche, ni lo quiero recordar. Lo más seguro es que estaría hecho una mierda por dormir más bien poco, y que tampoco sabría dónde ir ni que hacer. Mis recuerdos empiezan cuando estaba subido al metro, dirigiéndome hacia nuestra zona de influencia: El London Eye y el Big Ben. A su lado, un barco que nos llevaría por el río Támesis, pasando por el Winchester (¡Oh, joder! Con sólo ver el Winchester yo ya fui feliz, sólo me faltaba restregar la chorra en él y así el mundo ya podía terminar con todo sin que a mí me importase [mentira]).
No recuerdo lo que hice esa noche, ni lo quiero recordar. Lo más seguro es que estaría hecho una mierda por dormir más bien poco, y que tampoco sabría dónde ir ni que hacer. Mis recuerdos empiezan cuando estaba subido al metro, dirigiéndome hacia nuestra zona de influencia: El London Eye y el Big Ben. A su lado, un barco que nos llevaría por el río Támesis, pasando por el Winchester (¡Oh, joder! Con sólo ver el Winchester yo ya fui feliz, sólo me faltaba restregar la chorra en él y así el mundo ya podía terminar con todo sin que a mí me importase [mentira]).
Después de pasar por sitios como la Torre de Londres, entre otros, llegamos a Greenwich Pier, sitio en el cual se dice muchas cosas de él pero en verdad tiene poca cosa de especial. Tampoco me hizo mucha ilusión estar en el centro del mundo, pero al menos vendían helados de Kit Kat al lado. Bueno, vale, me gustó todo en el fondo. Ya en Greenwich, nos fuimos al National Maritime Museum, sitio bastante pobre donde no había mucha cosa que observar ni que curiosear. Aunque, ¡estaba la lancha motora de James Bond! ¿Hay algo mejor que eso?
El día estaba terminando, pero hasta que el Sol no desapareciera, nosotros no dejaríamos de caminar. El pánico se había sembrado entre nosotros por culpa del maldito volcán, como ya todos sabéis. Todos nosotros estábamos pegados al móvil intentando hablar con nuestros progenitores (en mi caso más bien para tranquilizarles, yo me lo tomaba con calma) e informarnos de lo sucedido. Aunque nosotros seguíamos a nuestro ritmo, llegando a Abbey Road, sitio donde los Beatles hicieron un buen acto de presencia. Al llegar a ese muro, observamos todos sus garabatos, las firmas, etc...Era bastante impresionante todas las personas que habían pasado por ahí para poder firmar en aquel muro, y yo no quería ser menos.
Otro día más que terminaba. En el fondo estaba triste, porque ese pequeño sueño se iba terminando poco a poco. Aunque no sabía lo que me iba a suceder el día siguiente. Desde luego que no lo sabía.

6 Comentarios:
Támesis *-*...
¿Qué iba a decir? Ah, sí, t'estimo :)
¡Wow! Helados de Kit kat... ¿No le hiciste una foto a la lancha de James Bond?
Los días mierder también merecen la pena noi. Al menos parece que hicisteis más que el resto de días. Y Abbey Road mola.
@Agus: Le hice una foto pero ahora no sé dónde está. Mundo cruel.
¿Y en qué sitio firmaste tú exactamente?¿ Se ve en la foto?
@Obok: Sale en la foto pero no se puede apreciar dónde está.
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