Me tocaba escribir mi primer artículo y vaya si lo hice. A toda prisa ya que se me había borrado todo. ¿Cómo? No lo sé, no preguntéis, sólo sé que cada día que pasa odio más a mi ordenador y cada día que pasa queda menos para un maldito y deseado portátil, eso lo sé seguro.
Ya tenía, al fin, el artículo guardado en mi penedrive. Me disponía a ir al colegio, con la comida aún en la garganta y estresado. Pero vaya, intento no quejarme mucho. El caso es que al llegar al colegio, yendo hacia la sala de profesores, encontrándome con la directora y con Juan Carlos, nos dirigimos hacia ese zulo. Que zulo tiene mucho, porqué ahí se podía hacer de todo, y más cuando tienes tres niñas de primero de la ESO y una profesora. Pero no quiero hablar más de ello, que me voy por las ramas.
Tomamos asiento y estamos al mando del ordenador. Ya sabéis, el típico despacho (zulo, repito, en éste caso), con un ordenador que va mal. Qué va bastante mal y no tiene ni Firefox. En ese ordenador hay una carpeta para la revista y distintas cosas que no desvelaré, junta a otra con los artículos que vayamos escribiendo. Y lo mejor de todo, es que tenemos mando absoluto sobre ella, así que podemos hacer lo que nos salga de las pelotas.
Después de estar aguantando más de dos horas a tres niñas de primero de la ESO, que ya estaban empezando a mosquearme, al contrario de Juan Carlos, que ya empezaba a tener deseos sexuales sobre ellas, decidimos irnos. Por mi insistencia y porque veía un Mac al suelo, roto, otra vez.
Saco muchas conclusiones de ésto. Vaya, que la revista se la pasan un poco por el forro y escogen al primero que ven o que se apunta. Pero insisto, este año va a molar. Por nuestros cojones que va a molar.
Ya tenía, al fin, el artículo guardado en mi penedrive. Me disponía a ir al colegio, con la comida aún en la garganta y estresado. Pero vaya, intento no quejarme mucho. El caso es que al llegar al colegio, yendo hacia la sala de profesores, encontrándome con la directora y con Juan Carlos, nos dirigimos hacia ese zulo. Que zulo tiene mucho, porqué ahí se podía hacer de todo, y más cuando tienes tres niñas de primero de la ESO y una profesora. Pero no quiero hablar más de ello, que me voy por las ramas.
Tomamos asiento y estamos al mando del ordenador. Ya sabéis, el típico despacho (zulo, repito, en éste caso), con un ordenador que va mal. Qué va bastante mal y no tiene ni Firefox. En ese ordenador hay una carpeta para la revista y distintas cosas que no desvelaré, junta a otra con los artículos que vayamos escribiendo. Y lo mejor de todo, es que tenemos mando absoluto sobre ella, así que podemos hacer lo que nos salga de las pelotas.
Después de estar aguantando más de dos horas a tres niñas de primero de la ESO, que ya estaban empezando a mosquearme, al contrario de Juan Carlos, que ya empezaba a tener deseos sexuales sobre ellas, decidimos irnos. Por mi insistencia y porque veía un Mac al suelo, roto, otra vez.
Saco muchas conclusiones de ésto. Vaya, que la revista se la pasan un poco por el forro y escogen al primero que ven o que se apunta. Pero insisto, este año va a molar. Por nuestros cojones que va a molar.

3 Comentarios:
Si, pero hay que tratar a las yogurinas con polla dura. Es decir, mano.
Si termináis la revista. Yo personalmente iré desde Valencia hasta vuestro colegio para leerla.
@Pedro: Tranquilo, habrá página web.
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