Post no apto para los que me odian con toda su alma. Y no, no intento restregar nada, sólo informo lo sucedido.
Hace unas semanas mi hermana tuvo la genial idea de estropearnos la televisión. Más que estropearla, rajarla un poco. Esa televisión era de pantalla plana, y como bien sabréis, dentro hay un líquido. Mi hermana dio un golpe a la pantalla, un golpe con toda la mala leche del mundo. Éste hizo que el líquido del interior petara y se corriera.
El mal rollo reinó en la casa. Una televisión no suele ser barata, y además, no era muy vieja. Seis años debería tener, más o menos. Tomamos la decisión de aguantar con el líquido por ahí a sus anchas, aguantar hasta poder comprar otra nueva. Pero cada día el líquido se iba extendiendo y ya empezaba a ser molesto, tanto, que ya casi no se podía ver nada.
Así que la decisión, esta vez, ya estaba tomada. Debíamos comprar otra nueva cuanto antes (mira que llega a hacer daño las televisiones, la caja tonta), y así lo hicimos. La elegida fue una LG 42pQ6000, mucho más grande que la que teníamos anteriormente.
Hace unas semanas mi hermana tuvo la genial idea de estropearnos la televisión. Más que estropearla, rajarla un poco. Esa televisión era de pantalla plana, y como bien sabréis, dentro hay un líquido. Mi hermana dio un golpe a la pantalla, un golpe con toda la mala leche del mundo. Éste hizo que el líquido del interior petara y se corriera.
El mal rollo reinó en la casa. Una televisión no suele ser barata, y además, no era muy vieja. Seis años debería tener, más o menos. Tomamos la decisión de aguantar con el líquido por ahí a sus anchas, aguantar hasta poder comprar otra nueva. Pero cada día el líquido se iba extendiendo y ya empezaba a ser molesto, tanto, que ya casi no se podía ver nada.
Así que la decisión, esta vez, ya estaba tomada. Debíamos comprar otra nueva cuanto antes (mira que llega a hacer daño las televisiones, la caja tonta), y así lo hicimos. La elegida fue una LG 42pQ6000, mucho más grande que la que teníamos anteriormente.

1 Comentarios:
Es cierto lo que decía Juan y Medio, se te puede estropear el agua caliente y nadie en la casa hace ni puto caso. Ahora, se te estropea la tele y te pones a comprar otra antes que a arreglar el horno. A mi se me fundió el proyector, que usábamos como tele, y nos compramos una pantalla Sony de 46 pulgadas. En realidad fue por reyes.
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