Quizá con un pelín de retraso hago este post, pero con todo el lío que he tenido entre semana, no he dado abasto. El caso es que el otro día, como muy bien sabréis, fui a Cosmocaixa (anteriormente llamado "El museo de la ciencia") con el instituto.
Hicimos las tres primeras horas de clase y luego, nos dieron las tarjetas como siempre y nos fuimos al metro. Después del trayecto en metro, salimos al exterior y nos dirigimos al museo. Yo ya había estado anteriormente, y he de decir que es un museo algo extraño, pero que al fin y al cabo mola mucho.
Nos quedamos por ahí pululando y luego entramos dentro para hacer un taller de electricidad. Ese taller fue realmente divertido. Al lado de un señor mayor me pasé el día y en ese taller, pudimos disfrutar como nunca antes lo habíamos hecho. La monitora (que por cierto, nos la queremos petar por lo bien que se enfrentaba a los canis), hizo distintas pruebas, y una de ellas (la más divertida), consistía en meter a tres chicos y dos chicas en algo parecido a una jaula, y meterles unos "chispazos" donde se veía claramente la chispa. Aunque no les hizo nada, les torturaba.
En acabar el taller, llegó la hora de comer y yo y mis amigos escogimos algún sitio de algo parecido a un jardín, pero que hubiera sombra, que el sol ya picaba. Al acabarme mi bocata de tortilla y coca cola, al dar una vuelta y hacer un tanto el gilipollas, nos metimos de nuevo en el museo.
En este, tocaba el taller de la Neurona. Que si mitocondrias, que si rabos, que si cerebros de canguro. He de ser sincero. Ese taller fue verdaderamente un tostón, y todos los de mi alrededor opinan lo mismo. Lo único fuera de lo normal, fue una mierda. Sí, señores.
Hicimos las tres primeras horas de clase y luego, nos dieron las tarjetas como siempre y nos fuimos al metro. Después del trayecto en metro, salimos al exterior y nos dirigimos al museo. Yo ya había estado anteriormente, y he de decir que es un museo algo extraño, pero que al fin y al cabo mola mucho.
Nos quedamos por ahí pululando y luego entramos dentro para hacer un taller de electricidad. Ese taller fue realmente divertido. Al lado de un señor mayor me pasé el día y en ese taller, pudimos disfrutar como nunca antes lo habíamos hecho. La monitora (que por cierto, nos la queremos petar por lo bien que se enfrentaba a los canis), hizo distintas pruebas, y una de ellas (la más divertida), consistía en meter a tres chicos y dos chicas en algo parecido a una jaula, y meterles unos "chispazos" donde se veía claramente la chispa. Aunque no les hizo nada, les torturaba.
En acabar el taller, llegó la hora de comer y yo y mis amigos escogimos algún sitio de algo parecido a un jardín, pero que hubiera sombra, que el sol ya picaba. Al acabarme mi bocata de tortilla y coca cola, al dar una vuelta y hacer un tanto el gilipollas, nos metimos de nuevo en el museo.
En este, tocaba el taller de la Neurona. Que si mitocondrias, que si rabos, que si cerebros de canguro. He de ser sincero. Ese taller fue verdaderamente un tostón, y todos los de mi alrededor opinan lo mismo. Lo único fuera de lo normal, fue una mierda. Sí, señores.
Entre otras cosas terminamos el taller, y nos dejaron un tiempecito libre que aprovechamos para dar vueltas por ahí. Alguien que yo sé murió de placer. El gran Cosmocaixa (como muchos decían) se acabó y ya nos fuimos cada uno para su casa.
Cada excursión tiene su anecdotilla, sus risas, sus bajones y subidones. Pero lo que siempre debe haber, sea como sea, son fotos, y yo tengo unas cuantas que deben ser vistas:
Cada excursión tiene su anecdotilla, sus risas, sus bajones y subidones. Pero lo que siempre debe haber, sea como sea, son fotos, y yo tengo unas cuantas que deben ser vistas:

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