Esta vez no hablaré de lo insoportable que es que te hagan esperar, sino que hablaré de lo contrario, hacer esperar. Hacer esperar, es que la otra persona te desee ver como antes mejor, que tenga ansias de tu llegada. Consigues que piense un poquito más en ti, y si tienes el síntoma de miedo a que te olviden, tranquilo, la solución es hacer esperar. Sí, sí. El otro día me sucedió algo semejante a esto que acabo de contar. Os explico. Había quedado con un amigo a las cinco de la tarde en un sitio de Barcelona llamado "El Molino".
Pero claro, resulta que mi amigo me lo dijo a las ocho de la mañana, y vosotros ya sabréis que me pasa a mi a las ocho de la mañana, ¿no? Exacto, no tengo conciencia. No tengo ni huevos. Yo, para sacármelo de encima cuanto antes mejor, acepté la propuesta, y él se fue tan feliz. La verdad, es que no sabía lo que me acababa de decir, me suponía que era un "Buenos días". Pasaron las horas hasta llegar la hora del patio, donde mi amigo volvió hacía mí, y me lo recordó: "Hoy a las cinco en el Molino, no faltes, sino te corto la polla". Claro, yo me quedé en blanco, es normal, que te venga un tío y te diga que hoy quedas con él a tal sitio, y a tal hora, pues choca bastante.
A los quince minutos más o menos, ya me había olvidado completamente de sus palabras, y seguí con lo mío (en el colegio suelo pasar de muchas cosas, se puede decir que me paso el día medio zombie). Ya eran la una del medio día, y salimos del colegio para ir a nuestras casas. Era un miércoles, y los miércoles no hacemos clase por la tarde. Yo ya estaba en casa, con el pijama puesto, durmiendo como de costumbre, aunque estaba en el ordenador. Eran las cinco menos cinco, y yo seguía sin acordarme. Y así pasaron los minutos. Miré al reloj, y eran las cinco y media, y algo me vino a la cabeza: "¿Tú no habías quedado con ese tío? Sí, creo que sí...¡OUCH!".
En vez de levantarme y vestirme corriendo, cogí el móvil y lo llame. Tarde. Él ya estaba picando en la puerta de mi casa. Le abrí y con una sonrisa en la cara le dije: "Oh, discúlpame, me había olvidado". Me mandó a tomar por culo y se fue. Por suerte no le tengo mucho aprecio, así que me da igual que este o no enfadado conmigo. Lo bueno es que nunca más me ha vuelto pasar, fue un pequeño despiste sin importancia, algo que quedara en mi memoria. Pero, me vuelvo ha hacer otra pregunta. ¿Por qué espero treinta minutos? ¿Cómo aguantó todo el rato?
Pero claro, resulta que mi amigo me lo dijo a las ocho de la mañana, y vosotros ya sabréis que me pasa a mi a las ocho de la mañana, ¿no? Exacto, no tengo conciencia. No tengo ni huevos. Yo, para sacármelo de encima cuanto antes mejor, acepté la propuesta, y él se fue tan feliz. La verdad, es que no sabía lo que me acababa de decir, me suponía que era un "Buenos días". Pasaron las horas hasta llegar la hora del patio, donde mi amigo volvió hacía mí, y me lo recordó: "Hoy a las cinco en el Molino, no faltes, sino te corto la polla". Claro, yo me quedé en blanco, es normal, que te venga un tío y te diga que hoy quedas con él a tal sitio, y a tal hora, pues choca bastante.
A los quince minutos más o menos, ya me había olvidado completamente de sus palabras, y seguí con lo mío (en el colegio suelo pasar de muchas cosas, se puede decir que me paso el día medio zombie). Ya eran la una del medio día, y salimos del colegio para ir a nuestras casas. Era un miércoles, y los miércoles no hacemos clase por la tarde. Yo ya estaba en casa, con el pijama puesto, durmiendo como de costumbre, aunque estaba en el ordenador. Eran las cinco menos cinco, y yo seguía sin acordarme. Y así pasaron los minutos. Miré al reloj, y eran las cinco y media, y algo me vino a la cabeza: "¿Tú no habías quedado con ese tío? Sí, creo que sí...¡OUCH!".
En vez de levantarme y vestirme corriendo, cogí el móvil y lo llame. Tarde. Él ya estaba picando en la puerta de mi casa. Le abrí y con una sonrisa en la cara le dije: "Oh, discúlpame, me había olvidado". Me mandó a tomar por culo y se fue. Por suerte no le tengo mucho aprecio, así que me da igual que este o no enfadado conmigo. Lo bueno es que nunca más me ha vuelto pasar, fue un pequeño despiste sin importancia, algo que quedara en mi memoria. Pero, me vuelvo ha hacer otra pregunta. ¿Por qué espero treinta minutos? ¿Cómo aguantó todo el rato?

3 Comentarios:
Yo suelo hacer de los que hacen esperar. Hoy por ejemplo he llegado una hora tarde xD
Bah, sería Rafa.
Lo cual me recuerda que eres un anazo que nunca queda conmigo xD
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