Me levanto. O me medio levanto, ya que hoy es un día festivo de esos que es mejor quedarse todo el día metido en cama. ¿Pero de verdad hace falta medio levantarse? Me he dado cuenta que ayer por la noche ni cerré la persiana, mi persiana, mi gran amiga. Esa que se alía conmigo para que la luz no me moleste. Ella, mi amiga. Pero tampoco cerré la televisión. ¿Cómo no pude ni darme cuenta? ¿No me ha molestado el volumen tan alto que tenía? ¿Ni el reflejo de sus imágenes?
Ya estoy fuera de mi habitación, sentado en el sofá. Otro, mi sofá, mi amigo, el que me acoge cada día con los brazos abiertos. Porque quizás estas cosas con inteligencia nula en ocasiones pueden ser tu mejor aliado, el que mejor te entiende. Pero no puede darte consejos, no puede ni siquiera acariciarte el brazo para que te sientes mejor y protegido. ¿Y lo bien que sientan esas caricias? Ese signo de complicidad, de cariño, de apoyo, de connivencia... Un pequeño gesto que en ocasiones dice mucho.
Mi taza de café con leche en la mano. Quizás para despertarme de una vez pese a que no quiera hacerlo. Y me vuelvo a preguntar: ¿Por qué no quiero hacerlo? De verdad, ¿por qué no? Parece que hoy me dé todo igual, pero lo peor de todo es que no quiero que eso suceda. ¿De verdad estoy seguro de lo que quiero hacer? Todo me cae encima, una avalancha de sentimientos accede a destrozarme mentalmente. Pero será que soy estúpido y lo único que hago es pensar demasiado...
Pero elegir siempre ha sido el paso al acierto y al error. Siempre ha sido el paso a la vida o a la muerte, a la alegría o a la frustración. Elegir es el paso esencial. Elegir si quiero seguir siendo así y si soy capaz de cambiarlo todo, de pasar página como si de un libro se tratara, pero, en éste caso, una enciclopedia muy grande. Una enciclopedia, que por miedo, necesitaría visitar día sí y día también para saber si de verdad estoy haciendo lo correcto y no me equivoco. Pero, ¿quién va a saber que estoy haciendo lo correcto? ¿Es que el homo sapiens sapiens se ha vuelto listo de golpe?
Somos como animales... O cazas, o te mueres de hambre.
Ya estoy fuera de mi habitación, sentado en el sofá. Otro, mi sofá, mi amigo, el que me acoge cada día con los brazos abiertos. Porque quizás estas cosas con inteligencia nula en ocasiones pueden ser tu mejor aliado, el que mejor te entiende. Pero no puede darte consejos, no puede ni siquiera acariciarte el brazo para que te sientes mejor y protegido. ¿Y lo bien que sientan esas caricias? Ese signo de complicidad, de cariño, de apoyo, de connivencia... Un pequeño gesto que en ocasiones dice mucho.
Mi taza de café con leche en la mano. Quizás para despertarme de una vez pese a que no quiera hacerlo. Y me vuelvo a preguntar: ¿Por qué no quiero hacerlo? De verdad, ¿por qué no? Parece que hoy me dé todo igual, pero lo peor de todo es que no quiero que eso suceda. ¿De verdad estoy seguro de lo que quiero hacer? Todo me cae encima, una avalancha de sentimientos accede a destrozarme mentalmente. Pero será que soy estúpido y lo único que hago es pensar demasiado...
Pero elegir siempre ha sido el paso al acierto y al error. Siempre ha sido el paso a la vida o a la muerte, a la alegría o a la frustración. Elegir es el paso esencial. Elegir si quiero seguir siendo así y si soy capaz de cambiarlo todo, de pasar página como si de un libro se tratara, pero, en éste caso, una enciclopedia muy grande. Una enciclopedia, que por miedo, necesitaría visitar día sí y día también para saber si de verdad estoy haciendo lo correcto y no me equivoco. Pero, ¿quién va a saber que estoy haciendo lo correcto? ¿Es que el homo sapiens sapiens se ha vuelto listo de golpe?
Somos como animales... O cazas, o te mueres de hambre.

4 Comentarios:
Elijas lo que elijas lo importante es asumir los riesgos que suponga.
Siempre lo he dicho: "Si me tengo que dar una hostia, mejor si he escogido yo el camino que lleva a ella".
Elegir es lo más básico en la vida. En cada mínima acción nuestra hay detrás una elección. Pero para las cosas más difíciles odio elegir. De hecho, siempre espero a que no haya más remedio que hacerlo, o termino esperando alguna señal del cielo que nunca vendrá.
Hagas lo que hagas, ponte...
En serio. Tener que elegir, para mí, es un suplicio. ¿Crees en el destino? Pues, surprise, que sepas que también depende de uno mismo.
Así que ponte las pilas porque la vida no es más que un cúmulo de decisiones, y no te queda otra que hacerte responsable de las tuyas.
ADV
Lo que me recuerda: "Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades".
Ya te he dicho que me ha encantado.
Publicar un comentario