Puede que uno de los mejores libros que me haya leído en los últimos meses e incluso años. Sí, es posible que os parezca una exageración, una hipérbole, pero creo que este libro se merece un gran reconocimiento de parte de todos nosotros. Pues un libro así no se encuentra todos los días. "El Hombre que hablaba con las ranas", es un intento de libro filosófico, qué cojones, es un puto libro filosófico del gran Miguel Ángel Rodríguez, hombre que se ha ganado todos mis respetos por todo lo que ha hecho y sigue haciendo.El libro empieza como tiene que empezar. Fuerte, sin dar rodeos, va a lo que va. En más de una ocasión menciona que no le gusta ser así de escatológico, pero ESO es, sin duda, una de las cosas que molan más del libro. Su soez que le convierte en un gran maestro de la escritura. En este libro en especial, está MUCHO más salido de lo normal. Si en el anterior, los que lo hayan leído, se rieron por sus grandes y ya míticas frases, por sus guarrerías constantes, en este libro os vais a encontrar el DOBLE y con mucho más condimento. Frases inesperadas que se las saca de la manga cuando menos te lo esperas, y eso es lo que gusta más a los lectores que siguen a este hombre.
Otra de las muchas cosas buenas que tiene este libro es su facilidad y rapidez al leerlo. Te mantiene distraído, queriendo saber qué sucederá en la próxima página y con qué va a sorprenderte esta vez. Como he dicho, lectura fácil y carcajada limpia por cada línea impregnada en el papel. Pero lo mejor, el súmmum, es el final. Final que podría decir para joderos a uno y cada uno de vosotros, pero que no voy a hacer. Un final que no te lo esperas para nada. Un final de diez, un libro de diez. Recomendado está.

3 Comentarios:
Ya me lo dejarás.
Tiene un final que, extrañamente, hace pensar. Es un final raro, con giro inesperado (o no tanto, pero qué más da), MUY divertido y nos invita a reflexionar. Parece que no, pero aunque sea muy chorra, no deja de tener cierta moraleja.
Hay que leer entre líneas. Pero coño, qué líneas.
Si tengo la suerte de que acabe este libro en mis manos, lo leeré. Adoro esos finales.
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