No sé si recordaréis que una vez os conté cómo era antes. Me destapé un poco para los que no me conocíais y quizás pensaseis que era igual que ahora, pero no. Muchos dicen que es mi pasado y no debo borrarlo, que lo sucedido, sucedido está. Y es cierto, sí. Yo en esos momentos era feliz (creo que estoy mejor así), y me lo pasaba bien. No tenía razón por cambiar. Estaba to'h loko.
Pero poco a poco, yo era el primero que no estaba contento conmigo mismo. En algunas ocasiones me sentía mal, y no quería ser como era. Pero yo, tan cabrón (creo que lo de ser cabrón aún lo llevo inyectado), no hacía ni caso y seguía a lo mismo. Hasta que me di la hostia final. Estaba en una situación algo difícil: La mayoría de mis amigos o compañeros me tenía como un hijo de puta de categoría, que jugaba con las mujeres. A simple vista parecía que no me importase, pero estaba confuso, y me decía a mí mismo qué cojones estabas haciendo. Cabrón, que eres un pedazo cabrón.
Y después de todo, con alguna idea, decidí colgar algunas fotos de ese pasado cani. Aviso que esas fotos pueden dañar vuestro cerebro, y pueden provocaros ganas de comeros mis entrañas y meterme la cabeza por el culo. Pero vaya, he cogido dos de ellas (las más flojas) para que os riáis un poco. Sí, yo también me río con ellas. Ay, qué hombre...



2 Comentarios:
Eres el gran ejemplo de que las personas pueden cambiar.
Jooooder xD. No, desde luego eres la viva imagen de la rehabilitación.
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