¿Alguna vez pensaste que esto fuera
realidad?

31/10/09

Peluquerías

Definitivamente, ir a una peluquería significa enterarte de todo. Y más si escoges la adecuada dónde van todas las señoras de una cierta edad, y te tratan como si fueras un niño de cuatro años, ofreciéndote caramelos. Esas señoras son felices yendo a la peluquería, y es que encima, lo hacen con moderación. En otras ocasiones, van sólo para lavarse el pelo, y yo me pregunto: ¿Es que no tienen ducha en sus casas? ¿O es que, simplemente, les produce un placer desmesurado que le hagan un masaje en la cabeza?

Pero si las peluqueras, son mujeres (mayormente lo son, aunque siempre hay excepciones), éstas les dan aún más caña. Sacan tema, uno detrás de otro, y así se pueden pasar toda una mañana o toda una tarde. Yo lo llevo mal, debo decirlo. Con lo callado que soy yo, que vengan a contarme qué les ha pasado por la mañana, que se han encontrado a un gato negro, etc, no me es muy cómodo. Lo mejor de todo es cuando la peluquería es pequeña, que tu culo está rozando con el de otra señora. Sí, fantástico, eh. Te viene el olor a kilos de tinte que lleva en la cabeza, y si lo miras, es un craso error, porque le incitas a que te cuente otra historia.

Aunque no me voy a quejar de cómo me queda el pelo después de que me lo corten, ya que sería otro tema. Aún hay más cosas, no termina aquí. Cuando entras a una peluquería (en mi caso pregunto si va bien para cortarme el pelo, y en verdad no va nada bien ya que está todo a reventar), y preguntas cómo está la cosa, te dicen que te esperes un poco. Sí, sólo un poco, que termina rápido. Te sientas, y dejas pasar el rato moviendo la pierna una y otra vez como signo de nervios. Pero según ellas, queda poco.

Después de dos horas

¿Eh? ¿Por dónde iba? Sí, creo que ya lo habéis entendido. Después de dos magnificas horas esperando, llega un momento que piensas que es mejor irte de allí y volver en otro momento. Craso error. Una señora te coge el hombro, te giras. Te dice que te sientes en una silla que ahora mismo te cortarán el pelo. Pero no sólo te lo dice, sino que además, te coge fuerte el hombro, te arrastra hasta la silla y te sienta. Pero ahora toca esperar media horita más, como buena persona que eres. Hasta que te cortan el pelo. Creo que tu misión ya ha terminado.

Pero, sinceramente, me sigo haciendo preguntas; las peluqueras, ¿cómo se lo montan todo para no acabar muertas al finalizar el día? Bueno, ya hablaré de eso otro día.

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