Mi barrio cada día me sorprende más. Poble Sec es un barrio asqueroso, vayas donde vayas siempre te encontrarás al típico niño que quiere atracarte pero no lo hace hasta que tenga sus amigos moros al lado humilde barrio donde la gente convive de lo más bien, donde todo el mundo se respeta.
Todo empezó un día de cada día, de esos que nunca sucede nada y que tienes unas ganas terribles de llegar a casa. Iba yo con mis amigos camino a casa, y hablando tranquilamente, detrás nuestro, teníamos a una señora. Bien, sí, una señora, ¿que hay de malo? Pues que iba enseñando una teta. Y pensaréis de nuevo, coño, eso es bueno. Pero no, no es bueno. Era una vieja, por así decirlo. Con una teta descomunal pero defectuosa. La señora estaba realmente sudada, y con una bolsa del Condis en la mano, iba gritando cosas incoherentes que no pude escuchar. Un recital.
Pero la cosa no acababa así. Yo no sabía lo que llegaría a pasarme en tres días, pero la verdad, no sé como no he cogido la escopeta y me he ido de caza. El día siguiente del encuentro con la señora-teta, me encontré algo no tan extraño pero si para abrir los ojos como naranjas. Iba con mi amiga de camino a casa, y me encontré una señora recogiendo los excrementos que acababan de depositar en el suelo sus perros. Muy bien, muy limpia. Pero al pasar por su lado, escuché que les hablaba a los perros, bueno, más bien dicho, les gritaba: "Vinga, recollim les cacarrotes, va, ui quines cacarrotes, que maques que son, com m'agradan, ui si, les portaré a casa" (Venga, recogemos las cagarrutas, va, ui que cagarrutas, que guapas que son, como me gustan, ui si, las llevaré a casa). Ya os podéis imaginar mi cara.
Era imposible de creer, pero el día siguiente me pasó otra cosa. Iba sólo camino a mi casa, y me encontré un niño de unos nueve años (al fin un niño, estaba harto de tanta señora). Se podía apreciar que no era de aquí, sino que era de Marruecos o de un sitio cercano. Pasé por su lado y se me quedó mirando. Luego, miré hacia atrás (costumbre que tengo), y vi que me seguía. No le di importancia. Pero vino corriendo hacia mi y me dijo: "Oye tu gilipollas, dame todo lo que tengas si no quieres que te raje (sacó una cuchara, sí, UNA CUCHARA), asqueroso de mierda". Me lo quedé mirando, le sonreí y me fui. Vi como el niño se quedaba quieto y desde lejos me dijo: "¡Eh! ¡Que yo soy muy gamberro!".
Después de todo lo sucedido en tres días, me estoy planteando ir por otro camino, ya que no sé lo que me puede pasar la próxima vez. ¿Ser abducido por unos extraterrestres? No me extrañaría...
Todo empezó un día de cada día, de esos que nunca sucede nada y que tienes unas ganas terribles de llegar a casa. Iba yo con mis amigos camino a casa, y hablando tranquilamente, detrás nuestro, teníamos a una señora. Bien, sí, una señora, ¿que hay de malo? Pues que iba enseñando una teta. Y pensaréis de nuevo, coño, eso es bueno. Pero no, no es bueno. Era una vieja, por así decirlo. Con una teta descomunal pero defectuosa. La señora estaba realmente sudada, y con una bolsa del Condis en la mano, iba gritando cosas incoherentes que no pude escuchar. Un recital.
Pero la cosa no acababa así. Yo no sabía lo que llegaría a pasarme en tres días, pero la verdad, no sé como no he cogido la escopeta y me he ido de caza. El día siguiente del encuentro con la señora-teta, me encontré algo no tan extraño pero si para abrir los ojos como naranjas. Iba con mi amiga de camino a casa, y me encontré una señora recogiendo los excrementos que acababan de depositar en el suelo sus perros. Muy bien, muy limpia. Pero al pasar por su lado, escuché que les hablaba a los perros, bueno, más bien dicho, les gritaba: "Vinga, recollim les cacarrotes, va, ui quines cacarrotes, que maques que son, com m'agradan, ui si, les portaré a casa" (Venga, recogemos las cagarrutas, va, ui que cagarrutas, que guapas que son, como me gustan, ui si, las llevaré a casa). Ya os podéis imaginar mi cara.
Era imposible de creer, pero el día siguiente me pasó otra cosa. Iba sólo camino a mi casa, y me encontré un niño de unos nueve años (al fin un niño, estaba harto de tanta señora). Se podía apreciar que no era de aquí, sino que era de Marruecos o de un sitio cercano. Pasé por su lado y se me quedó mirando. Luego, miré hacia atrás (costumbre que tengo), y vi que me seguía. No le di importancia. Pero vino corriendo hacia mi y me dijo: "Oye tu gilipollas, dame todo lo que tengas si no quieres que te raje (sacó una cuchara, sí, UNA CUCHARA), asqueroso de mierda". Me lo quedé mirando, le sonreí y me fui. Vi como el niño se quedaba quieto y desde lejos me dijo: "¡Eh! ¡Que yo soy muy gamberro!".
Después de todo lo sucedido en tres días, me estoy planteando ir por otro camino, ya que no sé lo que me puede pasar la próxima vez. ¿Ser abducido por unos extraterrestres? No me extrañaría...

2 Comentarios:
Parece sacado de un cómic xD
jajaja yo tambien la ví xdd
Publicar un comentario