Muchas cosas molestas existen en el mundo, como por ejemplo una picada de mosquito. Pero yo no quiero hablar sobre las picaduras de mosquito ni de sus consecuencias, sino del dolor punzante en el cuello que tengo ahora mismo. Sí, realmente molesto. Lo peor es que no empecé unos días con el cuello raro (lo normal), sino que me cogió de repente, como si alguien hubiera hecho sonar sus dedos con un delicado toque.
Estaba en clase de Tutoría. La profesora explicaba y explicaba todo lo que teníamos que hacer y repartía y repartía más hojas y más hojas. Yo en ese momento me encontraba de lo más bien (a parte de sobado), y no sé por qué, pero llevaba unos Strepsil en la mochila. ¿Una señal? Puede.
Se acabó la clase y yo me fui hacia la ventana para contemplar el paisaje (una mierda, estaba lloviendo, y sino, estaba casi). La profesora de inglés llegó y yo me fui a mi mesa. Acto seguido, al sentarme, un dolor punzante retumbó en mi garganta. Me costaba tragar y a penas podía decir palabra. Mi cuello se encontraba rojizo y pedía de rodillas algo que pudiera calmarlo. Aquí es cuando entró en acción mi Strepsil y pudo hacer algo, aunque fue poco ya que cuando me lo acabé, dos minutos después me volvió a doler.
Al volver a casa no dudé en tomarme un Ibuprofeno el cual me bajaría la inflamación. Y lo hizo. Hoy estoy igual pero la diferencia es que he llevado una bufanda y me he tomado Ibuprofeno por la mañana, por el mediodía y ahora supuestamente, por la noche.
Empiezo bien la primavera.
Estaba en clase de Tutoría. La profesora explicaba y explicaba todo lo que teníamos que hacer y repartía y repartía más hojas y más hojas. Yo en ese momento me encontraba de lo más bien (a parte de sobado), y no sé por qué, pero llevaba unos Strepsil en la mochila. ¿Una señal? Puede.
Se acabó la clase y yo me fui hacia la ventana para contemplar el paisaje (una mierda, estaba lloviendo, y sino, estaba casi). La profesora de inglés llegó y yo me fui a mi mesa. Acto seguido, al sentarme, un dolor punzante retumbó en mi garganta. Me costaba tragar y a penas podía decir palabra. Mi cuello se encontraba rojizo y pedía de rodillas algo que pudiera calmarlo. Aquí es cuando entró en acción mi Strepsil y pudo hacer algo, aunque fue poco ya que cuando me lo acabé, dos minutos después me volvió a doler.
Al volver a casa no dudé en tomarme un Ibuprofeno el cual me bajaría la inflamación. Y lo hizo. Hoy estoy igual pero la diferencia es que he llevado una bufanda y me he tomado Ibuprofeno por la mañana, por el mediodía y ahora supuestamente, por la noche.
Empiezo bien la primavera.

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