¿Alguna vez pensaste que esto fuera
realidad?

8/6/09

Dos perros apadrinados

Mi familia, que siempre ha querido ayudar, lo demostramos de nuevo apadrinando dos perros. Aunque lo que hicimos ante todo, fue apadrinar a uno solo. Un amigo de mi padre le comentó que cerca de Barcelona (por las afueras), había una perrera. Nosotros decididos como nunca, fuimos a visitarla.

Lo primero que yo vi, fue algo realmente impactante. Era una imagen que me puso triste y que consiguió que de mis ojos, una pequeña gota se deslizara por mi cara. Amo a los animales y amo a los perros, y ver esa imagen de muchos de ellos, tumbados en el suelo con la mirada perdida, fue algo que rascó mi corazón.

Decidimos ir a dar una vuelta por allí. Al pasar por al lado de ellos, la mayoría se ponían a ladrar, y a mí me hacían saber que querían irse conmigo, darme besos y compartir el amor que sentía por ellos. Yo anteriormente tuve un perro llamado Jacki, el cual se murió a la edad de quince años. Murió de mayor, y verle como le costaba respirar y poco a poco se cerraban sus ojos hasta dar el último aliento fue una experiencia traumática para mí. Pero no quiero recordar eso, sólo quiero recordar los buenos momentos que pasé a su lado.

El caso es que hablamos con el dueño de allí, y decidimos apadrinar un perro. No era de ninguna raza en concreto, pero eso mismo a mí me daba igual. Lo bueno es que le enviaría comida y al menos, algo de mi parte había. Meses después, nos llamaron diciendo que ese perro falleció ya a su larga edad, otro palo para mí. Volvimos a ir allí para intentar ayudar a otro perro y lo conseguimos. Otro de ninguna raza, otro el cual darle cariño.

Y os preguntaréis por qué apadrinamos y no compramos uno. No podemos mantener a un perro, mi madre no puede con mi hermana y menos con un perro. Aunque yo prefiero darle todo mi cariño a uno que le falte, que lo necesite.

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